Mark Sánchez ha escuchado críticas durante sus primeras temporadas en la NFL, por parte de gente que considera que los Jets pudieron haber ganado las últimas dos finales de la Conferencia Americana de no haber sido por su joven quarterback.

Los Jets tienen ahora una mentalidad triunfadora, y Sánchez sabe que la presión se acumulará sobre él en esta campaña. Todo comienza el domingo, durante el partido contra los Cowboys de Dallas.

"Parece que ése será el énfasis cada año", dijo Sánchez el miércoles. "Con cada equipo, el quarterback tiene que ser bueno y sólido. Este año no es distinto. Si acaso, será más intenso y más importante que yo sea certero y que dé a los compañeros una oportunidad".

Sánchez contará con nuevos receptores, Plaxico Burress y Derrick Mason. Los Jets conservaron en sus filas a otro receptor destacado, Santonio Holmes.

"Ellos han estado en esta liga mucho tiempo", dijo Sánchez respecto de Burress y Mason. "Han jugado con muchos quarterbacks y es mi turno de hacerme cargo. Creo que será un buen reto para mí, y ellos han respondido muy bien".

El entrenador Rex Ryan sabe que Sánchez no tiene un alto porcentaje de pases completos. Fue de 54,8 la temporada anterior.

Sin embargo, Ryan añade que lo importante no son las estadísticas de Sánchez, sino que ayude a ganar partidos.

"Yo no lo quiero a él para formar un equipo de fantasía, que me permita jugar en internet", dijo Ryan. "El es simplemente mi quarterback para ganar los partidos".

Y eso es precisamente lo que ha hecho el quarterback de ascendencia mexicana en su corta carrera. Tiene cuatro victorias en la postemporada, lo que constituye ya un récord de la franquicia, y se unió a Ben Roethlisberger como los únicos dos mariscales de campo en la historia que han llegado a la final de la conferencia en sus primeras dos temporadas.

Aunque no se considera a Sánchez un quarterback de elite, Ryan sí usó ese término recientemente para describirlo.