El presidente Porfiro Lobo anunció que "todas las fuerzas del Estado" se unirán para dar con los asesinos de un hombre que con banderas, pancartas y un característico pañuelo atado en la cabeza solía encabezar las marchas a favor del derrocado ex presidente Manuel Zelaya.

"No permitiremos más crímenes de esta naturaleza", advirtió el mandatario en rueda de prensa. "Y todas nuestras fuerzas estas unidas para luchar contra los delincuentes", aseguró.

Las declaraciones de Lobo se produjeron el miércoles luego que Mahadeo Roopchand Sadloo, de 62 años, fue atacado a tiros dentro del negocio de venta de llantas que poseía en Tegucigalpa.

Oscar Triminio, vocero de los bomberos, dijo a la AP que miembros de ese cuerpo prestaron los primeros auxilios a Sadloo, más conocido como Emo, y lo trasladaron herido a un hospital, donde murió de cinco impactos de bala.

Sadloo, oriundo de India, arribó a Honduras en los años 70. Era visto en la primera fila de las numerosas marchas callejeras que el Frente Nacional de Resistencia Popular, que agrupa a los partidarios de Zelaya, realizó en esta capital tras el golpe de Estado de junio de 2009.

Sin embargo, el hombre denunció en julio ante una organización de derechos humanos que un grupo de guardaespaldas del mismo Zelaya comenzó a agredirlo e incluso una noche uno de ellos le apuntó con una pistola.

Juan Barahona, líder del Frente, dijo a la AP que "no puedo explicar los motivos que tuvo el compañero Emo para presentar una denuncia. Ese tema jamás ha sido tratado en el Frente"

Zelaya instó al gobierno a "responder por la muerte de Emo, cuya muerte tiene el único objetivo de detener el proceso de transformación del país. Este no es un crimen personal, ni de negocios, este es un crimen político".

En rueda de prensa, el ex gobernante indicó que "tenemos derecho a defendernos, no podemos seguir poniendo las dos mejillas. No agacharemos la cabeza para que nos sigan matando a otros compañeros... y tenemos la capacidad de responder a esos cobardes criminales", subrayó.

Según el Frente, más de 200 miembros de la resistencia han muerto en Honduras después del golpe, sin que los crímenes hayan sido aclarados por las autoridades.

Sin embargo, el presidente Lobo señaló que "los crímenes no se iniciaron en Honduras después del golpe de Estado. Ocurren desde el 2006 (cuando asumió Zelaya la presidencia) y se agravaron en el siguiente gobierno (de facto de Roberto Micheletti, de siete meses de duración)".

Tras el golpe, Emo dijo públicamente que no se cortaría la barba ni el cabello hasta que Zelaya retornara a Honduras y lo cumplió. Después de que el líder regresó el 1 de junio a Honduras, el activista apareció afeitado y con cabello corto.

Una comisión de la verdad que evaluó lo acontecido en Honduras a raíz del golpe de estado determinó que al menos 12 personas murieron al ser reprimidos por las fuerzas de seguridad en protestas, además de que ocho opositores al derrocamiento fueron asesinados selectivamente como resultado de una aparente política ejecutada por agentes estatales.