Mientras los restos de la tormenta tropical Lee llevaban preciadas lluvias a los agricultores en el sudeste de Estados Unidos, muchas áreas de la costa atlántica enfrentaban peligros de inundación.

Los tornados desatados por Lee dañaron cientos de viviendas y las inundaciones dejaron sin suministro eléctrico a cientos de miles de personas. La tormenta arrancó árboles e inundó carreteras. Sus intensos vientos avivaron incendios en Luisiana y Texas. Por lo menos cuatro personas murieron.

Lee avanzaba hacia el norte mientras desencadenaba intensas lluvias. Se habían emitido advertencias de inundaciones para el miércoles y jueves en gran parte de Pensilvania, Nueva Jersey y el norte del estado de Nueva York.

Las aguas crecientes de un arroyo desbordado obligaron a evacuar la ciudad de Wilkes-Barre, en Pensilvania, el miércoles por la mañana.

Las autoridades ordenaron la evacuación obligatoria de 3.000 residentes. Las lluvias de la tormenta Irene también provocaron evacuaciones allí hace dos domingos.

El Servicio Meteorológico Nacional emitió advertencias de inundaciones para partes de los Catskillis y el valle del Schoharie Creek. Esas dos áreas en el este del estado de Nueva York fueron devastadas por la tormenta tropical Irene el 28 de agosto.

Hubo evacuaciones voluntarias en el pueblo de Shandaken, en los Catskills. Algunas escuelas en el valle del Hudson cerraron o demoraron el comienzo de clases el miércoles.

Neil Stuart, del Servicio Meteorológico Nacional, dijo que algunas partes de los Catskills han presenciado de 7,5 a 12,5 centímetros (3 a 5 pulgadas) de lluvia en los últimos días y que podrían recibir más hasta el jueves.

En Nueva Jersey, se pronosticó el desborde del río Passaic.