Las crecientes tensiones con algunos de sus más cercanos e importantes aliados han dejado a Israel cada vez más aislado previo a un importante voto sobre la independencia palestina en Naciones Unidas.

Los problemas con Turquía, Egipto e incluso Estados Unidos se están sumando a los dolores de cabeza antes del voto, el cual se está volviendo una expresión global de descontento contra el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu.

Los palestinos planean pedir este mes a la ONU reconocer su independencia en Cisjordania, la Franja de Gaza y el este de Jerusalén, áreas capturadas por Israel en la guerra de 1967. Se espera que la medida sea aprobada abrumadoramente en la Asamblea General de la organización.

Las decisiones de la Asamblea General no tienen vinculación legal, por lo que esa votación es prácticamente simbólica.

Sin embargo, los palestinos esperan que la medida aumente la ya considerable presión sobre Israel para retirarse de los territorios ocupados y apalancar para que se reanuden las pláticas de paz.

Los palestinos se niegan a negociar con Israel mientras siga expandiendo los asentamientos judíos en Cisjordania y el este de Jerusalén.

Ghassan Khatib, portavoz del gobierno palestino en Cisjordania, dijo que el aislamiento israelí está justo en manos palestinas.