Una poderosa bomba al parecer oculta en un portafolio estalló el miércoles frente a un tribunal de Nueva Delhi y mató a once personas e hirió a decenas, en el ataque más mortífero en la capital de la India en casi tres años.

Un grupo vinculado con al-Qaida se atribuyó el ataque frente al Alto Tribunal, aunque las autoridades dijeron que era demasiado pronto como para adjudicar responsabilidades. El ataque se produjo durante un estado de alerta máxima en la ciudad y renovó las dudas sobre la capacidad de la nación para proteger sus instituciones más importantes pese al refuerzo de la seguridad tras una serie de explosiones en Mumbai en el 2008 que dejaron 20 muertos.

"¿Nos hemos vuelto tan vulnerables que los grupos terroristas pueden atacar casi a voluntad?", preguntó en el Parlamento el legislador Arun Jaitley.

La explosión dejó un cráter profundo en la calle y conmovió el edificio del tribunal, haciendo que abogados y jueces salieran despavoridos.

"Había humo por todas partes. La gente corría y gritaba. Había sangre por todos lados. Fue muy terrible", comentó la abogada Sangeeta Sondhi, que estaba estacionando su automóvil cuando se produjo la explosión.

"Nunca sucumbiremos a la presión de los terroristas", dijo el primer ministro Manmohan Singh durante una visita a la vecina Bangladesh. "Esta es una larga guerra en la que todos los partidos políticos y todo el pueblo de la India deberán estar unidos para aplastar el flagelo del terrorismo".

La bomba estalló a las 10:14 cerca de una fila de más de un centenar de personas que esperaban recibir pases para entrar en el tribunal y exponer sus casos.

Las autoridades dijeron que hubo 11 muertos y 59 heridos. No se conocía su identidad por el momento, pero entre las víctimas no había jueces.