ADN, CREO, CASA, VIVA son algunos de los variados y originales distintivos de las organizaciones en la contienda electoral en Guatemala pero, salvo una que no tiene posibilidades de ganar, todas se aglomeran en un solo lado del espectro político: la derecha.

El politologo Renzo Rosal, director del centro de incidencia política de la Universidad Rafael Landivar, más allá de que las elecciones sean de tendencia de derecha lo que se está marcando es la llegada de una clase política emergente, que muestra discursos con tintes sociales pero con acciones y mentalidad conservadoras.

"Hoy hay una derecha mucho más anclada al 'marketing' político, aquí hay actores a los cuales no se le puede poner adscripción básica de derecha. Estos llegan con capitales emergentes cómo nuevos contratistas del Estado o incluso algunos con capital ilegal como el narcotráfico, tráfico de armas, de personas", expuso Rosal.

El analista se atreve a decir incluso que Libertad Democrática Renovada (Líder), que postula a Manuel Baldizón, un caudillo político en el norteño territorio de Petén, es uno de los partidos que se cree es financiado por grupos oscuros.

WikiLeaks reveló recientemente un despacho diplomático en el cual la embajada de Estados Unidos acreditada en Guatemala informa que tenía información de que el partido Líder pagó el equivalente a unos 61.000 dólares a un número de diputados para crear un bloque representativo en el Congreso.

En el abanico de opciones, la única candidata de izquierda es la premio Nobel de la Paz 1992 Rigoberta Menchú, postulada por el partido Frente Amplio. Sin embargo, las encuestas preelectorales no le dan ni la más remota posibilidad de ganar los comicios o disputar una segunda vuelta electoral.

Rosal estimó que el Frente Amplio no tiene posibilidad de progresar debido a que no puede competir con los capitales que financian a los demás políticos.

De hecho, el favorito en la intención de voto está en el extremo más lejano de la postura de la líder indígena, ya que se trata de un militar retirado que ofrece "Mano Dura" para contrarrestar la delincuencia en el país: el general Otto Pérez Molina, postulado por el Partido Patriota y quien se acerca al 50% de la intención de voto, según las encuestas más recientes.

Si algún candidato obtiene el 50% más un voto resulta elegido automáticamente en la primer vuelta, si ninguno obtiene ese mínimo, debe enfrentarse en segunda vuelta con el que quede segundo.

Su más cercano contrincante político es Baldizón, un populista de derecha que ha ofrecido bajar los impuestos pagar un décimoquinto salario anual a los trabajadores y llevar al Mundial a la selección nacional de fútbol.

Pérez trata de definir en una sola vuelta la votación. Aparte de Baldizón con algunas posibilidades figura el empresario de la educación Eduardo Suger, artífice de una red de universidades privadas, veterano de contiendas presidenciales y abierto defensor del neoliberalismo.

El director de la Fundación Soros Guatemala, Fernando Carrera, manifestó que la variedad de opciones de derecha se debe a que no existen propuestas de fondo por parte de la izquierda guatemalteca.

"La izquierda... habla de inequidades, injusticia social y pobreza y a la gente parece que eso no le interesa, prefieren que les digan cómo les van a resolver su problema inmediato", que parece ser la inseguridad, expresó Carrera.

Además, estimó que mantener un discurso confrontativo con el capital no parece ser del agrado del electorado.

Hubo un factor que limitó la participación de una segunda opción con tendencia más progresista. La "social-demócrata", como se autodefinía, candidata oficialista Sandra Torres no pudo inscribir su candidatura porque las Cortes coincidieron con el Registro de Ciudadanos y el Tribunal Supremo Electoral en que estaba sujeta a la prohibición constitucional que pesa contra los parientes cercanos del presidente en funciones.

Torres se divorció del mandatario Alvaro Colom meses antes de la convocatoria a elecciones, pero las autoridades electorales y judiciales interpretaron que la acción tuvo como único propósito eludir la ley e impidieron su candidatura.

Para Álvaro Velásquez, de Instituto Centroamericano de Estudios Políticos, hay un desencanto total de la población por la política y que tiene que ver con el gobierno actual.

"Se esperaba que el gobierno de Colom fuera el de la transformación, pero no intentó ni siquiera ser fuerte, incluso frustró medidas reformistas como la reforma fiscal. Lo que hizo la derecha fue realizar campañas de terror contra Sandra Torres, (de) que coqueteaba con (Hugo) Chávez y eso asusta a las clases medias urbanas y la pequeña burguesía de aquí" dijo Velásquez.

El analista explicó que en Guatemala existe una privatización del sistema partidario guatemalteco donde los dueños son los que más posibilidades económicas tienen.

"La riqueza o su distribución aquí es una mala palabra, las transferencias condicionadas (un programa de este gobierno que daba una cuota en efectivo a las familias con escasos recursos) fue algo que no le gustó a los poderes tradicionales y había que darle un escarmiento al partido de gobierno" bloqueando su participación en las elecciones, dijo.

Rosal dijo que los guatemaltecos están decepcionados por la clase política y la situación desesperante en que muchos se encuentran los hace anhelar respuestas fáciles a los temas estructurales de país.

"La población cree en lo que la derecha está ofreciendo", resumió.

El presidente Álvaro Colom ha hecho llamados a la población en general a votar el próximo domingo y hacerlo con tranquilidad.

El domingo, los guatemaltecos elegirán presidente, vicepresidente, diputados al Congreso, corporaciones municipales y diputados al Parlamento Centroamericano. Al menos 22.000 policías estarán resguardando a los poco más de 7,3 millones de guatemaltecos empadronados para votar.