La presidenta argentina, Cristina Fernández, no pudo ocultar hoy su indignación ante una insólita protesta protagonizada por trabajadores del metro de Buenos Aires que se negaron a recargar tarjetas de pasajes electrónicos argumentando que esta actividad les provoca tendinitis.

"Claro, cuando hay Gobierno como el nuestro, ser revolucionario es lo más fácil que hay", ironizó este miércoles la presidenta al cuestionar la protesta impulsada por delegados gremiales del metro porteño.

La mandataria recordó incluso que su padre trabajó como conductor de ómnibus, cobraba el pasaje "y nunca tuvo tendinitis de nada" en aquellos años, en los que "era más difícil hacerse el revolucionario porque no había Gobierno democrático", afirmó en un acto transmitido por cadena nacional.

Trabajadores del servicio de metro de Buenos Aires se negaron hoy a recargar las tarjetas del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) utilizadas por los viajeros argumentando que la actividad les genera "tendinitis y una infinidad de trastornos", según Claudio Dellecarbonara, delegado sindical de la línea B.

"La gente que carga no son máquinas, son personas. Es evidente que tuvimos una recarga laboral" por la aplicación del sistema, lanzado en 2009, señaló el dirigente sindical.

"No pedimos más dinero sino una mejora en las condiciones, que haya más personal para esta tarea", dijo Dellecarbonara, quien aseguró que hay unos 30 trabajadores con licencia por temas de salud.

Para el secretario argentino de Transporte, Juan Pablo Schiavi, el planteamiento de los empleados "es desopilante" y no resulta "comprensible".

"Hay un sector de los delegados que dice que les produce tendinitis levantar la mano para activar la máquina del sistema. No hay que utilizar estas cosas para complicarle la vida a los usuarios", señaló Schiavi en declaraciones radiales.

Alrededor de 1,7 millones de personas se desplazan a diario en el metro de Buenos Aires.