Víctor Romero hizo las maletas el miércoles y huyó al Centro de Recuperación por Desastres que el gobierno ha instalado en el centro de esta ciudad, azotada por la tormenta Irene.

El colombiano de 51 años, su esposa Amparo y su hijo Víctor Manuel no soportaron el olor putrefacto que emanaba en su barrio de Union Avenue, en Paterson, tras el paso de las lluvias que le inundaron el sótano días antes.

Es la segunda vez en menos de 10 días que los Romero abandonaban a toda prisa su casa.

"Yo quiero salir de aquí. Nos vamos ahora", dijo el latinoamericano a The Associated Press, con un tono de frustración, y preocupado por su hijo de cinco años, quien nació prematuro a las 28 semanas y sufrió un derrame cerebral, lo que provoca que haya que estar pendiente de él las 24 horas.

El fuerte azote de Irene era lo último que necesitaban los Romero, una familia inmigrante que calcula haber gastado más de 300.000 dólares en medicinas para su hijo desde que éste nació y que no tiene a nadie para ayudar a cuidarlo.

La familia planeaba el miércoles pedir al gobierno un lugar de acogida y ya ha solicitado asistencia financiera a la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA por sus siglas en inglés). Los Romero se dirigieron al centro que la institución en la calle Market Street, en Paterson.

"Este hedor a cañería podrida puede matar al niño", dijo el colombiano, quien trabajó como operario de fábrica durante años hasta quedarse sin empleo en mayo. Su esposa, quien siempre se ha ocupado de su hijo, tampoco tiene trabajo.

La familia vivió una odisea durante el paso de Irene por la zona y los días posteriores al temporal, que dejó una fuerte huella de devastación en el noreste del país y mató a 44 personas en 13 estados. Los colombianos fueron evacuados por los bomberos en lancha el martes 30 de agosto, tres días después del paso del huracán por la zona.

El agua de la tormenta les inundó el sótano y subió unos 35 centímetros del primer piso. Un árbol se desplomó en el tejado del garaje. Debido a que la familia vive frente a una gasolinera, el olor a combustible, aceite y humedad ha cubierto todo el sector.

Romero ha calculado que los daños en su casa suben a unos 45.000 dólares y que su seguro de inundaciones no cubrirá todos los destrozos. Cuando el agua empezó a acumularse tras la tormenta, la familia acabó en el hospital Saint Joseph de Wayne, para ser desplazada después a un albergue de la Cruz Roja en Paterson y acabar finalmente en un hotel del poblado de Seacucus.

El viernes 2 de septiembre regresaron a su hogar.

"Estoy frustrado", dijo Romero el domingo entre lágrimas mientras caminaba por su sótano embarrado. "Si yo pudiera estar fuera de aquí, me iría ya. No duermo desde que empezó el aviso de tormenta".

Representantes de FEMA dijeron el miércoles que equipos de empleados federales, estatales y municipales están realizando evaluaciones de daños a lo largo del estado. Hasta el miércoles, se han aprobado más de 4,1 millones de dólares del estado y la agencia federal para ayudar a residentes elegibles afectados por Irene.

Los Romero cuidan ahora a su hijo gracias a la ayuda federal de Medicaid, pero cargan con una deuda de 90.000 dólares debido a operaciones realizadas a Víctor Manuel que no fueron cubiertas ni por Medicaid ni por un seguro médico que tenían cuando Romero trabajaba.

"El no puede caminar, ni hablar", afirmó Amparo Romero con voz trémula. "Aún en esas condiciones, el pequeño Víctor es un niño dulce y feliz que sonríe todo el rato. Es un angelito moreno que inspira ternura con sólo verlo".

Lo único que pide ahora la familia colombiana es ayuda.

"De las dos inundaciones anteriores no me dieron un dólar, pero ahora sí estoy exigiendo que hagan algo por nosotros", dijo el padre de familia. "No puedo vender la casa, porque con las inundaciones se ha devaluado mucho. La hipoteca vale mucho más que lo realmente vale casa. El presidente, el gobernador, el alcalde, alguien nos tiene que ayudar".

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Claudia Torrens está en Twitter en @ClaudiaTorrens