Brasil envió el miércoles más soldados a una favela de Río de Janeiro donde soldados fueron atacados por narcotraficantes.

Un centenar de infantes de marina fueron desplegados en la barriada Alemao un día después de que miembros de bandas le dispararon a los soldados desde una favela vecina que todavía no ha sido pacificada. Más de 1.500 hombres y varios vehículos blindados de diferentes unidades policiales y militares patrullaban el área en la Zona Norte de Río de Janeiro.

La televisión mostró el martes imágenes de la balacera y de residentes desesperados tratando de encontrar dónde cubrirse de los disparos en el área donde las fuerzas de seguridad expulsaron a traficantes de drogas el año pasado como parte de una campaña de limpieza antes de los Juegos Olímpicos de 2016.

Los funcionarios dijeron que no hay reportes de muertes en el tiroteo nocturno que desató el pánico en la región. Negaron los informes de que una bala perdida mató a una niña de 15 años.

"Esta área estaba dominada por traficantes de droga. Si alguien dice que va a ser capaz de cambiar eso en el corto plazo, entonces está mintiendo", dijo el secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame, en una conferencia de prensa. "Estamos garantizando libertad para estas comunidades y estamos devolviéndoles este territorio, y les estamos dando una oportunidad. Sin embargo, sigue siendo probable que se produzcan algunos incidentes".

Las autoridades anunciaron que la policía ocupará dos favelas cercanas desde las que creen que las bandas de narcotraficantes atacaron a los soldados en Alemao.

Brasil se comprometió a mejorar la seguridad en Río de Janeiro como parte de su candidatura para organizar los Juegos Olímpicos. El complejo de Alemao, un territorio dominado durante décadas por la banda de traficantes más grande de Río, el 'Comando Vermelho' (Comando Rojo), era visto como una zona clave para las autoridades porque está cerca de la carretera que conduce al aeropuerto internacional.

Río también albergará la Copa Confederaciones 2013 y la final del Mundial de 2014 en el estadio Maracaná.

"Las fuerzas criminales que operan en la favela Alemao la convirtieron durante años en una fortaleza, donde funcionaban como un estado independiente", dijo el comandante de la policía Mario Sergio. "Aquellas personas que controlaban ese estado no están felices con la pérdida e intentarán provocar alguna reacción cada vez que puedan. Lo que tiene que quedar claro es que las fuerzas de pacificación siempre tratarán de mantener la paz en esta área".

En noviembre, la policía invadió el complejo Alemao en medio de una semana de violencia generalizada en toda la ciudad, un caos atribuido a las bandas de traficantes de drogas.

La toma de Alemao, otrora considerada impenetrable, fue la victoria más importante hasta el momento para las autoridades en un programa de vigilancia que utiliza unidades de élite para expulsar a las bandas de los barrios marginales, después instala bases permanentes y despliega policía comunitaria para ganarse a los ciudadanos.