El ex gobernador de Nuevo México Bill Richardson viajó el miércoles a Cuba para abogar por la liberación de un contratista estadounidense sentenciado a 15 años de prisión por llevar equipo de comunicación a la isla.

El gobierno de Barack Obama está al tanto del viaje de Richardson y mantiene contacto con él, dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

Nuland dijo que Richardson viajará como ciudadano privado, pero que el Departamento de Estado apoya su esfuerzo por obtener la liberación de Alan Gross.

El contratista de 62 años, oriundo de Maryland, ha estado encarcelado en Cuba desde diciembre del 2009.

Cuba afirma que Gross distribuía teléfonos satelitales y otros equipos de comunicación cuyo uso es ilegal si no se cuenta con la debida autorización.

Gross dijo que sólo trataba de ayudar a la pequeña comunidad judía de Cuba a mejorar su acceso a internet como parte de un programa de fomento a la democracia financiado por USAID.

Su detención se ha convertido en un punto de fricción entre Washington y La Habana, lo que perjudica las perspectivas de mejorar las relaciones. Agotadas sus apelaciones legales, Gross y sus partidarios albergan la esperanza de obtener su liberación por razones humanitarias.

Aquellos que se han reunido y hablado con él dicen que Gross ha perdido 45 kilos (100 libras) en el tiempo que lleva en custodia, y tanto su anciana madre como su hija adulta tienen cáncer.

Pedro J. Kahn, el abogado de Gross, dijo que Richardson viajó a La Habana por invitación del gobierno cubano.

"Acogemos cualquier diálogo que en última instancia se traduzca en la liberación de Alan", dijo Kahn en un comunicado en nombre de la familia Gross. "Estamos muy agradecidos con el gobernador Richardson por sus constantes esfuerzos. Esperamos que el gobernador y las autoridades cubanas sean capaces de encontrar un terreno común que nos permita volver a reunirnos como una familia".

En La Habana, las autoridades cubanas no hicieron comentarios inmediatos sobre el viaje de Richardson.