La automotriz sueca Saab solicitó el miércoles la protección de sus acreedores por bancarrota y como parte de un proceso voluntario en el que buscará sanear sus finanzas.

Swedish Automobile, dueña de Saab, informó que la automotriz con sede en Trollhattan, Suecia, y sus subsidiarias hicieron solicitud el miércoles para una "reorganización voluntaria" ante la corte de distrito de Vanersborg.

El corporativo cita los limitados recursos financieros de Saab y añade que la decisión "es para asegurar la estabilidad en el corto plazo mientras atrae al mismo tiempo financiamiento adicional".

Durante meses, la marca ha estado plagada de interrupciones a la producción y de problemas para pagar a sus proveedores y a sus 3.700 empleados.

Los acreedores han amenazado con declararla en bancarrota a menos que pague.

Swedish Automobile, con sede en Holanda, compró Saab durante un proceso de liquidación a la General Motors en el 2010.