La bolsa española bajó hoy el 1,61 por ciento y concluyó la sesión en un nivel desconocido desde finales de marzo de 2009, perjudicada por el descenso de las plazas internacionales y de los grandes valores ante el miedo de los inversores a la recesión económica.

Mientras que la prima de riesgo bajaba de 341 a 334 puntos básicos, el principal índice de la bolsa española, el IBEX 35, bajó 130,10 puntos, equivalentes al 1,61 por ciento, hasta 7.936,40 puntos. Las pérdidas acumuladas este año crecen hasta el 19,50 por ciento.

Las dos primeras horas de sesión estuvieron marcadas por continuos altibajos sobre el nivel de cierre de la víspera, por lo que la Bolsa española tan pronto descendía hasta 8.000 puntos como subía hasta 8.150.

El mercado nacional oscilaba mientras el presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, descartaba que las economías de Estados Unidos y Europa se encaminen hacia una segunda recesión, en lo que coincidían políticos españoles y europeos, que volvían a desmentir a la directora general del FMI, Christine Lagarde.

El crecimiento del 0,2 por ciento del PIB de la zona euro en el segundo trimestre -1,6 por ciento interanual- confirmaba la desaceleración en ese período y colaboraba en el vaivén bursátil.

Mientras Alemania mantenía sus previsiones de crecimiento en el 3 por ciento para este ejercicio y se conocían datos favorables de consumo en España, la Bolsa de este país afianzaba sus ganancias.

La decisión del Banco de Suiza de intervenir en el mercado para detener la revalorización de su divisa y anclarla a la cotización del euro -1,20 francos por euro- contribuía a que la divisa única subiera hasta 1,43 dólares.

Aunque Grecia adjudicaba 1.300 millones de euros en letras a seis meses, la bolsa reducía sus ganancias por el mal comportamiento de los futuros estadounidenses, con lo que perdía el nivel de 8.000 puntos una hora y media antes de la apertura del mercado neoyorquino, que había cerrado por festivo el día anterior.

Al sonar la campana en Wall Street, la bolsa española marcaba el mínimo de la sesión por debajo de 7.900 puntos -7.866,30 puntos- con un descenso superior al 2 por ciento.

Aunque las pérdidas de Wall Street se incrementaron rápidamente y en menos de quince minutos se acercaban al 2,5 por ciento, el mercado nacional reducía su caída.

Con la publicación del crecimiento de la actividad del sector servicios en los Estados Unidos en agosto -el índice ISM creció de 52,7 a 53,3 puntos-, la bolsa española recuperó el nivel de 8.000 puntos.

El ISM contribuyó al aumento del precio del petróleo -el Brent avanzaba hasta 111,5 dólares- y sirvió para que el mercado neoyorquino redujera sus pérdidas y que el euro acentuara su caída y se cambiara a menos de 1,4 dólares.

Sin embargo, al final de la sesión, con las pérdidas de los mercados europeos y la presión de los grandes valores, el mercado nacional descendía hasta niveles de finales de marzo de 2009.

Los principales valores del IBEX 35 concluyeron con pérdidas: Iberdrola, el 2,12 por ciento; Banco Santander, el 2,01 por ciento; Telefónica, el 1,89 por ciento; BBVA, el 1,67 por ciento, y Repsol, con el petróleo Brent más caro, en 111,5 dólares el barril, bajó el 0,7 por ciento.

Sacyr volvió a encabezar las pérdidas de las empresas del IBEX 35 al bajar el 5,28 por ciento, seguida por Caixabank, que cayó el 3,93 por ciento, en tanto que Mapfre cedió el 3,85 por ciento, Mediaset, el 3,31 por ciento, y Gamesa, el 3,12 por ciento.

Grifols lideró las ganancias del IBEX con un alza del 0,68 por ciento, en tanto que Banco Popular y Técnicas Reunidas subieron el 0,64 por ciento cada una, y Acciona, el 0,54 por ciento.

En el mercado continuo destacó el descenso del 15 por ciento de Aperam, mientras que Reyal Urbis encabezó las ganancias con una subida del 8,06 por ciento.

Antes del cierre del mercado de deuda, la rentabilidad de las obligaciones a diez años española bajaba ocho centésimas respecto a la víspera y se situaba en el 5,16 por ciento.

El efectivo negociado ascendió a 2.367 millones de euros, de los que poco más 200 fueron intermediados por inversores institucionales.