Una pareja de leyenda, la formada sobre durante siete años de pasarelas por el modisto Karl Lagerfeld y Claudia Schiffer, una de sus musas históricas, volvió a reunirse veinte años después para presentar hoy las tendencias del otoño-invierno 2011-2012 desde las páginas de "SO Figaro".

El formato elegido por las dos grandes figuras de la moda para resumir los códigos de la nueva temporada invernal, fundamentalmente negros aunque también contrastados, es el de un periódico.

Estructura adoptada por el diario "Le Figaro" para lanzar hace dos años "SO Figaro", publicación dedicada a la moda y el lujo destinada a ser "observatorio privilegiado" del sector, según explica su editorialista, Anne-Sophie von Claer.

Desde esta atalaya de 22 páginas en color el otoño que viene marcará el retorno al negro, destaca Von Claer.

Valor seguro en tiempos de crisis pero también en tiempos de lujo, sector que hace gala de un optimismo "insolente", además de batir nuevos récords de crecimiento en todo el planeta y afrontar previsiones aún más eufóricas, recuerda "SO Figaro".

En ocho fotografías en su mayor parte a toda plana, y 14 modelos, Lagerfeld y Schiffer ilustran la ambivalencia y las oposiciones, "que no contradicciones" del "Back to black" (vuelta al negro) de la temporada.

Lo hacen con algunos modelos enteramente blancos, verde esmeralda o adornados con vistosos estampados, portados por una Claude Schiffer siempre rubia y desdoblada a menudo en dos personajes distintos en cada fotografía.

Dior y Emporio Armani se reparten la portada cuyas dos Schiffer aparecen tocadas con un sombrero de astracán y con otro de ala ancha, vestidas de negro con algún detalle rojo muy gráfico o simplemente de gris y rojo.

Son conjuntos de día, uno de falda hasta las rodillas y entallada chaqueta de cuero; el otro de pantalones anchos de franela gris y estilo masculino, portado sobre un jersey rojo a juego y abrigo de cachemira también gris.

Con Lagerfeld y Schiffer las grandes ocasiones se teñirán ante todo y exclusivamente de negro, en combinación pantalón ancho de muselina de seda bordada, hasta muy por encima de los tobillos, obra del propio Lagerfeld para Chanel, o en falda corta de pieles, cuero y doble organza de Givenchy.

Salvo cuando la pureza del blanco lo invada todo, como propuso en Saint Laurent en un vestido largo sin mangas recogido en el cuello y la cintura con un gran pliegue central.