El gobierno español rechazó el martes que el país esté al borde del rescate financiero en una jornada marcada por un nuevo desplome bursátil y varias manifestaciones de protesta contra la reforma constitucional recientemente aprobada para atajar el déficit público.

"España, por supuesto que se va a financiar por sí misma. España tiene fortaleza y sabe y va a saber soportar las tensiones", dijo el martes el presidente José Luyis Rodríguez Zapatero en Ankara en una rueda de prensa junto a su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan.

El gobernante respondió así a las declaraciones vertidas el lunes por el secretario general del sindicato Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, que aseguró que en una reunión de empresarios, sindicatos y gobierno el 17 de agosto, Zapatero confesó que "había visto el borde del abismo en forma de rescate para la economía española".

La ministra de Economía, Elena Salgado, desmintió en una entrevista que España esté cerca del rescate, ni antes ni ahora.

El rendimiento de la deuda española a largo plazo — el termómetro que suele medir la confianza de los inversores en la solvencia de un país — alcanzó una marca histórica en agosto y llevó al Banco Central Europeo a intervenir con la compra de deuda española para relajar la presión.

"Los primeros días de agosto se vivió una semana de gran nerviosismo, pero no creo que hayamos estado al borde del rescate", precisó Salgado.

El diferencial del bono español a 10 años con respecto al bono de referencia alemán volvió a subir en los últimos días tras las advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre una nueva recesión en Europa. Actualmente se encuentra al 5,22% con respecto al 5% de la semana pasada.

La incerditumbre se tradujo el martes en un nuevo día de caídas en la bolsa de Madrid, que retrocedió un 1,61% y se situó en su nivel más bajo desde marzo de 2009, cuando España afrontaba una dura recesión motivada por la crisis internacional y el colapso de su sector inmobiliario.

Zapatero admitió que septiembre y octubre podrían ser meses de más turbulencias mientras la Unión Europea resuelve la aplicación del segundo rescate a Grecia. A preguntas de los periodistas, no desveló si tiene pensado tomar nuevas medidas de ajuste antes de las elecciones generales del 20 de noviembre.

Mientras tanto, miles de personas se manifestaron por distintas ciudades del país para protestar contra la reforma de la Constitución, que obligará a las administraciones públicas a limitar drásticamente el déficit y ajustar las cuentas públicas.

La convocatoria de los dos principales sindicatos de izquierdas, Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores, fue menos numerosa que en otras ocasiones.

En Madrid, unas 25.000 personas según los organizadores y 4.000 según medios locales, exhibieron pancartas de rechazo al nuevo texto de la Carta Magna. Fernández Toxo exigió un referéndum para decidir sobre una reforma que, dijo, fue pactada "deprisa y corriendo, con nocturnidad y alevosía" por el gobernante Partido Socialista y el opositor Partido Popular.

"La reforma ni es buena ni llega en buen momento", dijo Juan Manuel Alfaro, un manifestante de 35 años. "La nueva Constitución no representa a todos los españoles".

"Yo quiero votar o decidir sobre el cambio, que me parece implica atarse a un gobierno liberal con el que no estoy de acuerdo", argumentó Nieve Noguerales, de 51 años, que portaba un cartel en el que se podía leer "Rompéis la pacto social. Mi Constitución la voto yo".