El régimen promilitar birmano ha creado la Comisión Nacional de Derechos, dos semanas después de que el enviado espacial de la ONU para los Derechos Humanos en Birmania (Myanmar), Tomás Ojea Quintana, visitase el país.

El diario oficial La Nueva Luz de Myanmar publica hoy en portada la orden del establecimiento del órgano con fecha 5 de septiembre "para promocionar y proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos descritos en la Constitución".

La nueva comisión está presidida por Win Mra, un embajador retirado, y contiene 15 miembros.

El anuncio de la formación del comité se produce cuando la comunidad internacional somete al Gobierno de Naypyidaw a una fuerte presión para que acometa reformas democráticas y empiece por liberar a los cerca de 2.000 presos políticos encarcelados en las cárceles del país.

Quintana pudo hablar con unos cuantos de ellos en su última visita, en agosto, algo que las autoridades birmanas no habían permitido antes porque no reconocen la existencia de presos políticos en la nación.

El enviado especial de la ONU reconoció el 25 de agosto en el aeropuerto de Rangún, en sus últimas declaraciones a la prensa antes de concluir su visita, que el país asiático ha dado "algunos pasos positivos" pero "aún persiste el reto de los derechos humanos".

Un mes antes, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, pedía a Birmania pruebas de su compromiso con las reformas democráticas antes de poder hablar del levantamiento de sanciones, durante una reunión ministerial de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Birmania lleva a cabo una transformación hacia una "democracia disciplinada" después de cerca de cuarenta años gobernada por generales, que comenzó con la redacción de una Constitución en 2008 y prosiguió con la celebración de elecciones en 2010.

El siguiente paso fue el traspaso del poder de la Junta Militar a un gobierno civil emanado de las urnas y formado en su gran mayoría por exgenerales, el pasado marzo.

La oposición democrática, encabezada por la Nobel de la paz Aung San Suu Kyi, boicoteó el referéndum constitucional y las elecciones por considerar que se organizaron de forma antidemocrática, pero en el último mes se ha abierto un diálogo esperanzador con las autoridades.