La policía mexicana arrestó a un estadounidense acusado de traficar explosivos al servicio del cártel de Sinaloa y que Estados Unidos investiga internamente como posible caso fallido de procuración de justicia.

La Procuraduría General de la República identificó al hombre como Jean Baptiste Kingery, de 40 años, pero también proporcionó más nombres que Kingery supuestamente usaba.

La policía federal arrestó al sospechoso la semana pasada en el puerto turístico de Mazatlán, ubicado en el estado de Sinaloa en la costa del Pacífico.

Las autoridades acusan a Kingery de comprar partes de armas de fuego y granadas en armerías estadounidenses y en sitios de internet y después traficarlas hacia México por la ciudad fronteriza de Mexicali.

Ya en territorio ensamblaba los componentes y los entregaba al cártel de Sinaloa, informó la procuraduría en un comunicado.

En México, las granadas arrojadas por los cárteles de narcotráfico han sembrado terror y ocasionado decenas de muertos y heridos en lugares públicos, clubes nocturnos, estaciones de policía.

En el 2008, un ataque con granadas mató a ocho personas en una plaza principal durante la celebración de independencia en la ciudad de Morelia, capital del estado occidental de Michoacán.

La más reciente granada mató a un hombre e hirió a su esposa y dos hijos el 14 de agosto cuando hombres armados la arrojaron en una avenida turística muy transitada en la ciudad de Veracruz, en la costa del golfo de México.

Kingery se encuentra presuntamente relacionado con una investigación que siguen diversas agencias mexicanas con la Agencia para el control de Alcohol, Armas de Fuego y Explosivos, conocida como la ATF.

La embajada de Estados Unidos en México no confirmó el nombre ni la ciudad de origen del detenido por razones de privacidad.

En Washington, la vocera del Departamento de Justicia Tracy Schmaler dijo que la oficina del inspector general incluyó el caso de Kingery en una investigación de iniciativas de procuración de justicia que han fallado en Arizona.

Parte de esa investigación incluye la controvertida operación "Rápido y Furioso", en la que agentes federales intentaban seguir a los pequeños compradores de armas para capturar a los jefes de las redes de tráfico de armas en la frontera. Sin embargo, perdieron la pista de alrededor de 1.400 armas de las 2.000 cuyas compras habían seguido de cerca, de acuerdo con testimonios en poder del Congreso.

"El departamento está al tanto de las preocupaciones" en torno al caso Kingery "y ha estado investigando", dijo Schmaler. "Hemos notificado al congreso acerca de la operación y ofrecido brindarles información".

Ni Schmaler ni Drew J. Wade, vocero de la ATF, pudieron confirmar si Kingery había sido arrestado y soltado anteriormente.

"Dejaremos al gobierno mexicano manejar esto", expresó Wade.

En México, Octavio Campos, vocero de la Procuraduría General de la República, dijo que el gobierno detuvo a Kingery pero no ha fincado cargos contra él y por lo tanto no es posible hablar respecto al caso.

La policía encontró en inmuebles mexicanos cateados tras la detención de Kingery una granada de fragmentación activa, documentación, pólvora, partes de armas largas, diversas municiones y partes de granadas.

En abril, dos hombres fueron detenidos con 192 granadas sin carga explosiva en el estado norteño de Baja California. Ellos dijeron a la policía que eran parte de una red de tráfico de granadas, información que llevó a la policía a dar con otro estadounidense y después con Kingery.

Al menos 35.000 personas han muerto como resultado de la guerra que el gobierno del presidente mexicano Felipe Calderón lanzó a fines de 1996 contra los carteles y las luchas por territorios entre los diferentes grupos de narcotraficantes. El gobierno de México ha exigido a las autoridades de Estados Unidos mayores controles al flujo de armas debido a que la gran mayoría del arsenal que usan los miembros del crimen organizado ha llegado desde el vecino país.

La Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) informó en un comunicado que en una acción separada policías recapturaron a un presunto narcotraficante del cartel de las drogas de Sinaloa que hace poco más de un mes se fugó de un hospital de la ciudad de México, al que había sido llevado para recibir atención médica y estaba bajo custodia de agentes.

La SSP señaló que Héctor Eduardo Guajardo Hernández, alias "El Güicho", fue reaprehendido el miércoles en el estado occidental de Jalisco, donde se refugiaba.

"El Güicho" era considerado el líder del Cartel de Sinaloa en el estado norteño de Baja California y es considerado responsable de traficar drogas hacia Estados Unidos. Se fugó el 27 de julio del hospital.

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El reportero de Associated Press Pete Yost contribuyó a este despacho desde Washington.