Nuevo México, sede de varias de las principales instituciones científicas, nucleares y militares del país, planea participar en un proyecto científico sin precedente: una especie de laboratorio experimental del tamaño de una ciudad estadounidense pequeña.

Una compañía tecnológica con sede en Washington, D.C., anunció el martes planes para construir un nuevo pueblo fantasma en el estado, un modelo de metrópolis de 52 kilómetros cuadrados (20 millas cuadradas) de superficie que será utilizada para probar de todo, desde innovaciones de energía renovable hasta sistemas inteligentes de control de tráfico, redes inalámbricas de siguiente generación y sistemas de seguridad para redes eléctricas inteligentes.

Aunque nadie vivirá allí, la ciudad réplica será modelada a semejanza de un típico poblado estadounidense de 35.000 residentes, completo con carreteras, casas y edificios comerciales, nuevos y viejos.

Bob Brumley, director general de Pegasus Global Holdings, dijo que el proyecto de 200 millones de dólares, conocido como The Center, será el primero de su tipo en Estados Unidos, y creará un lugar para que científicos de las universidades estatales, laboratorios federales e instalaciones militares prueben sus innovaciones para modernizar ciudades con la tecnología ambiental e infraestructura del siglo XXI en un escenario real.

También les permitirá relacionarse con inversionistas, lo que significa que a la postre podría atraer suficientes negocios nuevos para dar al estado un corredor de tecnología como el Valle del Silicio en California, o Reston en Virginia, señaló Brumley.

"La idea de The Center (El Centro) nació de los retos propios de nuestra compañía al tratar de probar tecnologías nuevas y emergentes más allá de los confines de un ambiente esterilizado de laboratorio", dijo Brumley. "The Center permitirá a las compañías privadas, a las que no tienen fines de lucro, a instituciones educativas y a agencias gubernamentales, realizar pruebas en una instalación única con infraestructura mundial real, permitiéndoles comprender mejor el costo y limitaciones potenciales de las nuevas tecnologías antes de su introducción", agregó.

Por ejemplo, indicó, desarrolladores de tecnología solar podrían evaluar exactamente cómo serían distribuidos y utilizados sus sistemas en una casa en la cual el termostato es fijado en 25 grados Celsius (78 Fahrenheit), y en otra fijado a 20 C (68 F).