El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, pidió hoy más ayuda para combatir el tráfico ilegal de armas de fuego en las calles de la ciudad después de que una ola de tiroteos dejaran varios muertos y decenas de heridos durante los últimos tres días en la Gran Manzana.

"Aquí en Nueva York, los últimos cuatro años han sido los más seguros en la historia de la ciudad, en parte porque hemos tomado medidas sin precedente para cortar de raíz la llegada de armas ilegales a nuestras calles. Pero no podemos hacerlo solos", afirmó hoy Bloomberg en rueda de prensa.

El alcalde añadió que la compraventa ilícita de armas de fuego "es un problema nacional" respecto al cual demócratas y republicanos hasta el momento no han tenido "el coraje de dar pasos básicos que podrían salvar vidas".

Bloomberg dijo que le gustaría que representantes federales le explicaran a las víctimas y sus familias por qué "no quieren presionar a favor de reformas basadas en el sentido común, como acabar con el vacío legal sobre las ferias de armamento. Eso salvaría muchas vidas en todo el país".

La Policía de Nueva York declinó hoy confirmar la cifra total de muertos y heridos por armas de fuego a lo largo del puente por el Día del Trabajo en EE.UU., pero The Wall Street Journal habla de al menos 10 fallecidos y más de 50 heridos.

El alcalde reaccionó así después de un sangriento fin de semana en las calles de Nueva York, que tuvo su colofón en la noche del lunes, cuando un intercambio de disparos entre dos hombres empañó la celebración de un popular desfile y carnaval en Crown Heights, un barrio del distrito de Brooklyn.

Uno de los pistoleros, Randy Johnson, fue alcanzado en el cuello por una bala y falleció en el hospital, mientras que el otro, Leroy Webster, disparó contra dos policías que resultaron heridos y en el fuego cruzado perecieron tres personas, entre ellos una señora de 56 años que estaba viendo el desfile desde la entrada de su apartamento.

Ese incidente su suma a casi medio centenar de intercambios de disparos ocurridos a lo largo de los últimos tres días en la Gran Manzana, considerada por el FBI como una de las ciudades más seguras de Estados Unidos.