En un país azotado por noticias de ataques sangrientos cometidos por narcotraficantes y sometido por la impunidad, un programa de telerrealidad quiere reactivar la esperanza y dar aliento a los mexicanos para que emprendan acciones al presentarles a los activistas sociales del país.

El programa Iniciativa México busca aprovechar la fascinación de los mexicanos con los realities al mostrar líderes sociales que compiten para mejorar la vida de los necesitados. Pero no incluye jóvenes cantantes que buscan la fama o escenas de peleas en una casa llena de veinteañeros.

En cambio, el programa semanal presentará segmentos llenos de drama sobre las dificultades que enfrentan los mexicanos pobres, algo que pocas veces se ve en la televisión del país, que suele enfocarse en telenovelas con historias de cenicientas y en partidos de fútbol.

La segunda temporada del concurso al estilo de American Idol comenzará el domingo e incluirá a 25 activistas que tratan de ganar el apoyo del público para obtener el premio mayor de 2,5 millones de dólares. Dos o tres de los concursantes recibirán votos del público cada semana, las personas pueden votar por medio de mensajes de texto, llamadas telefónicas y en el sitio de internet del programa.

La producción saldrá a las calles con un grupo de madres que piden justicia por los asesinatos de sus hijas, con un grupo de jóvenes que le enseñan a los residentes de un barrio pobre de la Ciudad de México a aprovechar el agua de la lluvia y con un científico que se esfuerza para proteger la riqueza genética del maíz mexicano.

Norma Ledesma, una activista del estado norteño de Chihuahua que trabaja con la organización Justicia para Nuestras Hijas, dijo que decidió entrar al concurso porque quiere dar apoyo con su grupo a más víctimas de la violencia e impulsar a los mexicanos enseñándoles sus derechos.

"Queremos que la gente conozca sus derechos para que se empodere y les exija a las autoridades que hagan su trabajo y nos hagan justicia", dijo. "El gobierno tiene que responder. No lo ha hecho porque somos demasiado sumisos, somos callados, pero eso puede cambiar".

Ledesma ayudó a fundar el grupo para exigir justicia en los casos de mujeres asesinadas y desaparecidas en su estado después de que su hija Paloma desapareció y fue encontrada muerta en 2002 en la ciudad de Chihuahua. Su caso aún no ha sido resuelto.

La iniciativa de Ledesma es una de las 50 que fueron seleccionadas de entre más de 56.000 propuestas presentadas este año. Ledesma podrá saber si es una de las 25 finalistas en el programa que comienza el domingo.

El público podrá ver ciudadanos regulares, que a pesar de las dificultades y los peligros, siguen luchando para mejorar la vida en un país donde la mitad de la población vive en condiciones de pobreza y donde casi cada ciudad y pueblo se ha visto afectado por la violencia que ha dejado más de 35.000 muertos desde el 2006.

"Pareciera que el país se está derrumbando, y no es cierto, eso no es todo México", dijo Tania Esparza, directora de Iniciativa México. "Hay gente que está haciendo que el corazón de este país siga latiendo".

Habrá segmentos en los que aparezcan los participantes viajando a poblaciones remotas en caminos de terracería para ir a enseñarle a la gente su trabajo contra la violencia doméstica o sus inventos sorprendentes para combatir la desnutrición y desinfectar el agua.

Los participantes tendrán que explicarle al público y a un panel de jueces, que incluye a algunos de los más importantes empresarios del país, académicos e intelectuales, cómo usarán los fondos para hacer crecer sus proyectos y apoyar al mayor número de personas posible.

También enfrentarán retos como llevar sus programas a comunidades nuevas y reclutar voluntarios para apoyarlos, lo que podría ser un verdadero reto, ya que en México la cultura del voluntariado, el apoyo a las causas sociales y la participación cívica es prácticamente inexistente.

En la ciudad de Monterrey, donde un grupo de narcotraficantes provocó un incendio en un casino causando la muerte de 52 personas inocentes, una protesta contra la ola de violencia reunió a 1.000 ciudadanos de una metrópolis de cuatro millones de habitantes. Mientras que más de 1.200 personas han sido asesinadas por la violencia del narco en Monterrey tan sólo este año.

El año pasado, muy pocas personas se unieron a los padres de 49 niños que murieron en una guardería del Seguro Social en una protesta realizada en la Ciudad de México para exigir justicia.

"Tenemos miedo y frustración pero también está esa gente que no se decae", dijo Esparza. "Queremos que el público vea a estas personas y diga: 'Yo puedo ser como él, yo también puedo hacer algo'''.

El programa fue creado el año pasado como una medida conjunta de las dos principales televisoras de México: Televisa y TV Azteca, que fue apoyado por decenas de medios de comunicación que dejaron sus diferencias de lado en medio de las celebraciones para conmemorar el bicentenario de la Independencia de México. Tuvo tanto éxito, se recibieron 47.000 proyectos, que sus productores decidieron presentarlo de nuevo.

Este año, Iniciativa México se transmitirá de forma simultánea en cinco canales de televisión. Otros medios apoyarán el programa, para sumar más de 1.500 medios de comunicación participantes a nivel nacional, dijo Esparza.

La rama mexicana de Ashoka, una organización no lucrativa con sede en Estados Unidos, ayudó a seleccionar 120 proyectos y un grupo de 14 mexicanos destacados, incluyendo escritores, periodistas y rectores de las principales universidades, eligió a los 25 finalistas.

Los 24 finalistas que no se lleven el premio principal también recibirán apoyos económicos que van de 1,2 millones de dólares a 182.000 dólares, pero lo más importante es quizá la difusión que recibirán con el programa.

Raúl Hernández fue uno de los ganadores del año pasado con el proyecto "Agua para siempre", con el que ha construido más de 7.000 obras de infraestructura para ayudar a regenerar las cuencas de los ríos en la semiárida región mixteca, de los estados de Puebla y Oaxaca.

Agregó que después de que ganaron, miles de personas se han puesto en contacto con él y su esposa, que comenzó a trabajar en este proyecto hace 31 años, para que les enseñen cómo hacer obras similares en sus pueblos.

"Siempre escuchamos sobre los problemas pero nunca escuchamos las soluciones y eso puede ser sorprendente", dijo Hernández. "Fue como una lluvia fresca, revitalizadora, para todo el país descubrir cuánta gente está haciendo tantas cosas valiosas en diferentes partes".