La primera semana de competición del Abierto de Estados Unidos concluyó con una exitosa jornada para el tenis norteamericano que vio como tres de los cuatros tenistas que entraban en liza alcanzaban los octavos final, y que el único derrotado fue en el duelo fratricida entre John Isner y Alex Bogomolov Jr.

A estos tres jugadores hay que añadir la clasificación que logró en la jornada anterior, por la parte alta del cuadro, Mardy Fish, el tenista norteamericano más en forma del momento y la gran esperanza local.

El primero en conseguir la victoria fue Andy Roddick quien superó al francés Julien Benneteau, finalista hace dos semanas en el torneo de Wisnton-Salem, por un marcador de 6-1, 6-4 y 7-6 (5).

El jugador de Nebraska, que se mostró intratable con su servicio, el cual no perdió ni una sola vez en el partido, afrontará en octavos su compromiso más complicado, ya que se enfrentará al español David Ferrer, quinto cabeza de serie del torneo, con el que mantiene un balance negativo de tres triunfos y cinco derrotas.

La última de ellas, además muy reciente, en la eliminatoria de cuartos de final de la Copa Davis que se celebró en texas y sobre pista rápida, en la que Ferrer le derrotó en tres sets.

La gran alegría de la jornada para el tenis norteamericano, ávido de buenas noticias, fue la clasificación de Donald Young. El zurdo de 22 años llegó al cuadro final desde la fase previa y en la tercera ronda dio buena cuenta de Juan Ignacio Chela por 7-5, 6-4 y 6-3.

Young alcanza por primera vez en su carrera los octavos de final de un Grand Slam, ronda en la que se enfrentará al cuarto favorito Andy Murray.

El duelo de la jornada entre norteamericanos se lo llevó John Isner, quien solventó el duelo en tres sets por 7-6(9), 6-4 y 6-4 y se medirá por un puesto en los cuartos de final con el francés Gilles Simon, verdugo de Juan Martin del Potro, ganador en 2009.