Los últimos Mundiales antes de Londres 2012 han deparado un alud de resultados adversos para los campeones olímpicos que abonan la impresión de que los grandes han suavizado en 2011 sus entrenamientos para no incurrir en una saturación nefasta para su rendimiento en la capital británica.

Los Mundiales de Daegu pasarán a la historia, probablemente, por un sonoro fiasco más que por la excelencia de sus resultados.

Cuando en enero del 2010 entró en vigor la regla de "tolerancia cero" con las salidas falsas nadie pensó en la posibilidad de que la víctima fuera la máxima figura del atletismo mundial y en el momento supremo, en la final de unos campeonatos del mundo.

Y sin embargo eso es lo que sucedió. Bolt se escapó en la salida del 100 y el mayor espectáculo del mundo se fue al traste. La polémica subsiguiente alimentará el año que falta para los Juegos Olímpicos. ¿Qué sucedería si la tarjeta roja al más grande se repitiera en la final olímpica? ¿Seguiría la IAAF aferrada al nuevo reglamento aun cuando pueda arruinar el espectáculo?

No fue solo Usain Bolt. También cayeron otros campeones olímpicos: Kenenisa Bekele (retirado en 10.000), LaShawn Merrit (400), Dayron Robles (descalificado en 110 m.vallas), Steven Hooker (pértiga), Irving Saladino (longitud), Nelson Evora (triple), Tomasz Majewski (peso), Andreas Thorkildsen (jabalina).

En el lado femenino tampoco faltaron fracasos de campeonas olímpicas: Shelly-Ann Fraser (100), Christine Ohurugou (descalificada en 400), Caster Semenya (800), Blanka Vlasic (altura), Yelena Isinbayeva (fuera del podio en pértiga), Barbora Spotakova (jabalina).

Los campeonatos terminaron, no obstante, con buen sabor de boca porque Usain Bolt pudo hacer una recta triunfal en el relevo para colgarse su segunda medalla de oro y con un nuevo récord del mundo (37.04) que le devolvió, definitivamente, la sonrisa.

Estados Unidos siguió siendo la primera potencia mundial por delante de Rusia, pero mientras el equipo norteamericano repartió sus éxitos entre los dos sexos (seis oros los hombres, otros tantos las mujeres), Rusia continúa viviendo, principalmente, del rendimiento de sus mujeres, que conquistaron siete títulos (frente a dos de sus compañeros) y trece medallas frente a seis.

El único cambio en las posiciones delanteras de la clasificación por puntos, que mide el nivel real de un país, afecta al tercer puesto: Kenia, con su asombrosa superioridad en pruebas de fondo, adelanta a Jamaica.

Las dos finales del primer día -el maratón y los 10.000 metros femeninos- concluyeron con dos tripletes para Kenia que produjeron un hecho insólito en una competición deportiva: el medallero de la primera jornada tenía un solo país.

En el lado opuesto, países que, como España o Italia, no hace mucho tiempo frecuentaban los diez primeros puestos de la clasificación, se han desplomado. Ambos comparten el puesto 33 en el medallero, el último, y caen en picado en la clasificación por puntos: Italia decimonovena, España trigésima.

La IAAF ha conseguido universalizar los Mundiales llevándolos a los cuatro rincones del planeta, pero el atletismo europeo empieza a desengancharse. Las audiencias televisivas de los Europeos de Barcelona 2010 casi doblaron a las de los Mundiales de Berlín, el año anterior.

La crisis económica mundial no abona el optimismo. La recuperación del atletismo europeo caminará tan lentamente como su economía, y a partir del 2012, cuando los campeonatos continentales comiencen su nuevo ciclo de dos años, comenzará a dibujarse una era de aislacionismo.

José Antonio Diego