Las autoridades rebeldes libias consideran que en dos o tres semanas la producción de crudo del país se reanudará, pese a que en la mayor refinería, la de Ras Lanuf, no se podrá retomar la actividad hasta dentro de un par de meses por los daños causados durante la guerra.

El presidente de la Compañía Nacional de Petróleo libia, Nuri Berruien, explicó a Efe desde Bengasi que "en estos momentos no hay producción, por lo que todos los esfuerzos están volcados en reanudarla".

"Estamos asegurando que los campos estén libres de minas y hemos visto que en su conjunto las instalaciones no están en muy mal estado, por lo que en dos o tres semanas la producción se reanudará", afirmó Berruien en su despacho, en la capital de los revolucionarios.

Sin embargo, en una visita sobre el terreno puede apreciarse que las cosas van lentamente.

El complejo petroquímico de Ras Lanuf, con una capacidad de producción de crudo de 220.000 barriles al día, se alza solitario en medio del desierto y frente al mar Mediterráneo.

El único atisbo de actividad es una chimenea de la que sale el humo causado por el etileno ardiendo, que, según los pocos trabajadores que hay en la planta, se quema para liberarlo y refrigerar el que hay almacenado.

El resto del complejo está completamente paralizado.

Justo hoy, lunes, comenzaba a desplegarse en el recinto un contingente de unos 200 combatientes rebeldes -la Brigada de los Mártires de Libia- pertrechados con recién estrenados vehículos todoterrenos, suministrados por Catar, explicó a Efe uno de los guerreros, Tarek Azube.

Todo ello para garantizar la seguridad en este complejo que tiene dos tanques de butano, que fueron objetivo de los proyectiles de las fuerzas gadafistas.

"Un equipo de las fuerzas de Gadafi lanzó cohetes contra los tanques durante el pasado mes de ramadán", subrayó Azube, vestido con uniforme militar, al tiempo que destacó que la zona ya ha sido limpiada de minas.

En la sala de control, Adel Shiji y Muhamad Ahmad limpian los cristales rotos causados por el impacto de otro proyectil en una torre de comunicaciones adyacente.

"Estamos esperando a que venga un equipo para arreglar la torre, a lo mejor vienen mañana, o pasado, o quién sabe", indicó Shiji, que calculó que en la actualidad trabajan en la refinería unos veinte empleados en labores de evaluación de los daños y en limpieza.

A juicio de estos empleados, fue la OTAN la que bombardeó hace veinte días la torre para cortar las comunicaciones de los seguidores de Gadafi, cuando se encontraban por la zona.

Entretanto, en una sala contigua con máquinas, algunas de las cuales tienen cables arrancados, no para de sonar una alarma, que es ignorada por el impertérrito Shiji, que agrega que además están intentando inyectar vapor en la refinería para empezar la actividad.

Berruien señaló que en la actualidad otra de las mayores preocupaciones es limpiar las instalaciones que han sido objeto de vandalismo y de saqueos, y proporcionar alojamiento a los trabajadores, ya que los complejos residenciales donde solían acomodarse también han sido blanco de los gadafistas.

De hecho, "los trabajadores no pueden volver a las terminales en grandes números porque sus alojamientos no están listos", apuntó el presidente de la empresa petrolera nacional.

Y auguró que en Ras Lanuf es posible que se retome la actividad en dos o tres meses porque la planta "está en buena forma".

Con unas reservas estimadas de 22.000 millones de barriles, Libia producía antes de la revolución 1,6 millones al día, "una cifra que debería aumentar en el futuro", predijo el responsable petrolero.

"Esperamos recuperar el nivel de antes del inicio de la rebelión en los próximos quince meses", indicó.

En el complejo de Ras Lanuf se producen derivados del petróleo para su exportación y para el consumo interno.

Mientras que la gasolina y el diesel producidos en este centro se destinan al consumo dentro de Libia; el queroseno, el nafta y el fuelóleo lo son para la exportación.

El petróleo para otros países sale del Estado norteafricano de terminales como la de Es Sider, la principal del Libia, y a unos diez kilómetros de Ras Lanuf.

Esta terminal ha quedado prácticamente inutilizable por los ataques de los fieles a Gadafi.

Tres de los diecinueve tanques de petróleo siguen ardiendo tras recibir el impacto de cohetes, el área de conexión de tuberías está completamente calcinada y la sala de control y laboratorios, saqueados.

Pese a estos destrozos, y según Berruien, el mayor daño para el sector petrolero libio han sido los 42 años de régimen de Gadafi.

"Cuando reanudemos la actividad el siguiente paso será reparar los 40 años de Gadafi -apuntó el responsable-. El régimen libio solo cogió el dinero pero no lo devolvió en inversiones y en infraestructuras".

Susana Samhan