El cine chino hongkonés llevó hoy la emoción al Festival de Venecia con "Tao jie" ("A Simple Life"), una película basada en hechos reales que ha removido conciencias y sentimientos con una historia en la que la vejez, la familia y las relaciones humanas se enfrentan con la realidad.

Nada que ver en la forma pero sí algo en el fondo con "Dark horse", la última ironía de Todd Solondz, menos sarcástica e hiriente que "Happiness", pero en la que sigue ahondando en el lado más descarnado del ser humano.

Pero mientras que el filme de Solondz gustó -con más de una decepción- la cinta "Tao jie", una producción de Hong Kong dirigida por Ann Hui provocó risas, lágrimas y emociones en su proyección en Venecia.

Cuenta la historia de Ah Tao, una mujer adoptada en su infancia, apartada de su familia en la adolescencia y que lleva 60 años trabajando de criada para la misma familia.

Un infarto le provoca una discapacidad física que la lleva a querer ser ingresada en una residencia de Hong Kong.

El hijo de la familia a la que siempre ha cuidado se hace cargo de sus gastos y la visita en la terrorífica residencia en la que ha ingresado, en la que el hacinamiento y la falta de privacidad son las notas dominantes.

Con un humor muy sutil, que se entremezcla con momentos muy duros, Ann Hui construye una historia tierna y sentimental en la que la actriz Deanie Hip brilla con luz propia en un papel complicado.

Una película en la que la directora ha querido mezclar muchos y diferentes elementos fílmicos: "historia real, enfoque documental, discurso sentimental, humor, patetismo, actores no profesionales con grandes estrellas...".

Una historia que impresionó a la directora cuando la conoció y por ello quiso llevarla al cine con la ayuda de Roger Lee, el hijo de la familia al que Ah Tao cuidó toda su vida y que trabaja en el proyecto como productor ejecutivo.

"Roger sentía la necesidad de contar esta historia real, no sólo a mí, si no a todo el mundo", ha explicado la realizadora, que se sintió atraída por una historia que muestra que la gente mayor sigue añorando lo que todos necesitamos, "el amor de otra persona, pura y simplemente".

Mucha menos ternura destila el último trabajo del estadounidense Todd Solondz, un retrato complejo de un inútil social que vive bajo el cobijo de unos padres que le han consentido todo sin forzarle a salir de la adolescencia permanente en la que se ha instalado.

"Dark horse" es una historia "emotiva y muy triste" pero al mismo tiempo realista y con toques de humor surrealista al estilo de las comedias de situación televisivas, tipo "Seinfield", según explicó Solondz en rueda de prensa.

Personajes que miran al vacío y que parecen estar fuera de la realidad pasean por la pantalla acompañando al personaje principal, interpretado por Jordan Gelber y que es una parodia llevada al extremo de los jóvenes -en este caso no tan joven- que siguen viviendo con y de sus padres.

La coprotagonista, Selma Blair, afirmó que es una historia con unos personajes perfectamente reales pese a ese aspecto lánguido y aplanado que muestran en parte del filme y consideró "muy refrescante" poder trabajar en las historias de Solondz.

"La gente puede ser muy aburrida y trágica en la vida real", afirmó la actriz estadounidense para quien su personaje en "Dark horse" es una especie de continuación del que hiciera con Solondz en "Storytelling".