El futuro presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, se pronunció hoy a favor de cambios en los tratados europeos para establecer, en particular, reglas sobre "disciplina fiscal" y también en la gobernanza de la moneda única.

Draghi, que participó en un debate en París del Instituto Montaigne en el que también estuvo el actual presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, consideró que aplicar los acuerdos de la cumbre europea del pasado 21 de julio "no es suficiente" y que la crisis de las deudas soberanas deriva del carácter "incompleto" de la Unión Económica y Monetaria (UEM).

El todavía gobernador del Banco de Italia recordó que en el pasado se decía que el sistema de la UEM se completaría con el tiempo, pero con la actual crisis "estamos descubriendo que no podemos seguir así".

Constató que durante mucho tiempo los mercados no revelaron en las primas de riesgo la falta de unidad en las políticas económicas dentro de la zona euro y las divergencias.

Por eso consideró que los diferenciales en los tipos de interés de la deuda de los Estados son mecanismos útiles para las políticas presupuestarias que deben aplicar los países, aunque admitió que a veces los ajustes pueden ser brutales, y ahí es donde la acción política debe intervenir.

Draghi lamentó que "algunos países no muestran suficiente solidaridad" en la situación actual, aunque no citó nombres, e insistió en que para salir de la crisis "tenemos que estar juntos: la cooperación internacional y regional es absolutamente esencial".

El que será nuevo presidente del BCE desde este otoño consideró, en cualquier caso que "la UEM ha sido un gran éxito" y dijo que sigue "convencido de que sin la moneda única la crisis habría sido mucho peor".