La Iglesia Católica denunció los actos de violencia y de repudio de personas favorables al gobierno contra grupos opositores en la isla.

El Arzobispado capitalino aseguró el lunes en un comunicado que "el gobierno cubano, ante estas situaciones, ha comunicado a la Iglesia que desde ningún centro de decisión nacional se ha dado la orden de agredir a estas personas".

Se refirió a denuncias de maltratos o violencia contra alguno integrantes del grupo Las Damas de Blanco en Santiago de Cuba, a unos 900 kilómetros al este de la capital.

Para la Iglesia, "la violencia de cualquier tipo, aplicada a personas indefensas, no tiene ninguna justificación", señaló la nota del arzobispado.

Las Damas de Blanco iniciaron sus marchas dominicales en La Habana después del arresto de 75 disidentes en el 2003, acusados de ser pagados por el gobierno estadounidense para debilitar el gobierno cubano.

La mayoría son esposas o parientes de los detenidos que fueron puestos en libertad tras un acuerdo entre la Iglesia Católica cubana y las autoridades de la isla en julio de 2010.

Berta Soler, una de las líder de las Damas de Blanco, afirmó a la AP que grupos oficialistas abuchearon, insultaron y gritaron lemas progubernamentales a la pequeña comunidad disidente de la isla. Los oficiales cubanos aseguran que las protestas contra los grupos opositores son espontáneos.

Para Soler, esta reacción de la Iglesia "será positiva el día que nadie nos agreda, que nos dejen ir a la Iglesia sin problemas y que no nos impidan de caminar pacíficamente por las calles".

La Iglesia expresó en el comunicado que "persigue el bien del pueblo cubano, la reconciliación entre todos y la paz, en esta etapa de cambios".

Afirmó que "cualquier otro modo de abordar la realidad cubana que pueda afectar la convivencia pacífica y quebrantar el bien de la nación no puede encontrar ningún respaldo entre quienes tenemos una visión cristiana del mundo".