La Casa Blanca calculó el lunes que el huracán Irene costará a los contribuyentes federales 1.500 millones de dólares en asistencia para desastres, incrementando aún más un gasto gubernamental que ya era el foco de nuevas fricciones partidistas entre el presidente Barack Obama y el Congreso.

El cálculo preliminar, dado a conocer por Jacob Lew, director de presupuesto de la Casa Blanca, es adicional a los 5.200 millones de dólares necesitados para atender otros desastres recientes, incluidos tornados que arrasaron gran parte de Joplin, Misurí. Lew señaló que los 1.500 millones de dólares deberán bastar hasta el año próximo.

El gobierno de Obama ha dicho que el acuerdo presupuestal del mes pasado con el Congreso sobre el límite de endeudamiento le permite pagar el gasto por desastre a través de préstamo, lo cual incrementa el déficit federal. Esa es una práctica de mucho tiempo atrás para financiar atención de emergencias.

Eric Cantor, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, ha señalado que el gasto en atención de desastres debería ser compensado con recortes en otras partes del presupuesto.

"Somos un solo país. Un desastre en un rincón es sentido por los estadounidenses en todo nuestro territorio. Es por eso que cuando llega el momento de ocuparnos de nuestros vecinos en necesidad, no permitiremos que se interponga la política y haremos lo que es correcto para ayudarlos a recuperarse y reconstruir", escribió Lew en un blog en el que anunció el cálculo inicial.

Un subcomité del Comité de Asignación de Partidas del Senado, encabezado por demócratas, se reunirá el martes para evaluar una iniciativa de ley de gasto que incluya ayuda por desastre.

La Agencia Federal de Atención de Emergencias tiene menos de 800 millones de dólares en sus arcas para pagar la ayuda necesaria antes del 1 de octubre, cuando inicia el nuevo presupuesto anual del gobierno. Debido a que el dinero es tan poco, ya se han suspendido temporalmente algunos proyectos de reconstrucción para proporcionar lo esencial a las víctimas de Irene, como alimentos, agua y albergue.

Irene golpeó el este de Estados Unidos, desde las Carolinas a Maine, a finales de agosto, causando más de 40 muertes, destruyendo casas, carreteras, moliendo comunidades cercanas a la playa e inundando poblados en Vermont y el norte de Nueva York. Se espera un daño total de miles de millones de dólares, pero la ayuda federal no es para gastos cubiertos por seguros privados.