Dominique Strauss-Kahn llegó a primera hora de esta mañana a París procedente de Nueva York, en medio de una gran expectación mediática por las explicaciones que se espera que ofrezca en las próximas horas o en los próximos días.

Strauss-Kahn aterrizó en el aeropuerto Charles de Gaulle poco después de las 7.00 hora local (5.00 GMT) en el vuelo anterior al que estaba previsto y junto a su mujer, Anne Sinclair, se mostró en todo momento sonriente frente a la nube de cámaras y periodistas que hacían guardia.

La pareja, protegida por un nutrido cordón policial, entró en un coche que fue seguido durante algo más de media hora por una procesión de motoristas de prensa hasta que llegó a su domicilio, en la plaza de los Vosgos de París, una de los puntos más exclusivos de la capital.

Al bajar del vehículo, los dos volvieron a aparecer sonrientes ante los periodistas y curiosos, pero no quisieron hacer declaraciones a los múltiples micrófonos que se les tendían al paso.

El anterior director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), que tuvo que renunciar a su cargo y también a la carrera por las primarias socialistas en Francia, no tenía previsto comparecer de forma inmediata ante los medios de comunicación, según explicó a los periodistas presentes delante de su domicilio un consejero suyo.

El entorno del político no quiso dar en ese momento precisiones sobre el momento o la forma de las explicaciones públicas de Strauss-Kahn, que pese al archivo en Estados Unidos de la denuncia por agresión sexual a la empleada del hotel Sofitel de Nueva York Naffissatou Diallo, no tiene cerrado el frente judicial.

Además del probable proceso civil que va a llevar adelante Diallo en Estados Unidos para reclamarle una indemnización, en Francia tiene abierta una investigación preliminar por una denuncia de la periodista Tristan Banon, que le acusa de una tentativa de violación en febrero de 2003.

Hoy una de las primeras reacciones a la llegada de Strauss-Kahn en Francia fue precisamente la de la madre de Banon, la responsable socialista Anne Mansouret, que por una parte se mostró satisfecha porque eso significa que el político tendrá que dar explicaciones ante la justicia por el caso de su hija, pero por otra dijo que le parecía "indignante (...) la importancia que se le da a este personaje".