Una locutora de radio y un profesor particular de matemáticas enfrentan posibles sentencias de 30 años en prisión por terrorismo y sabotaje en relación con mensajes que enviaron a través de Twitter.

Podrían ser las acusaciones más graves imputadas a personas que usan el sitio de socialización.

Las autoridades acusan a los detenidos de provocar pánico y una serie accidentes de tránsito que ocurrieron cuando padres salieron apresurados a recoger a sus hijos debido a reportes falsos de que hombres armados estaban atacando a escuelas en la ciudad de Veracruz, en las costas del Golfo de México.

Gerardo Buganza, el secretario de gobernación del estado del mismo nombre, comparó el caos con el pánico que se desató en Nueva Jersey por la transmisión del programa de radio "La Guerra de los Mundos", de Orson Welles, en 1938. Sostuvo, sin embargo, que el miedo que causó ese programa — que narró una invasión de marcianos en Nueva Jersey — "se quedó pequeña con lo que pasó aquí".

"Aquí hubo más de 26 accidentes automovilísticos, o gente que dejaba los carros bloqueando las calles para ir a las escuelas para recoger a sus hijos, porque pensaban que en la escuela de sus hijos habían acontecido estos hechos", dijo a reporteros.

Las acusaciones formales dicen que los mensajes provocaron tanto pánico que se saturaron los teléfonos los servicios de emergencia, lo cual impidió atender urgencias reales.

El ambiente ya era tenso en Veracruz, la ciudad más grande del estado, y el poblado vecino de Boca del Río, tras varias semanas de enfrentamientos entre narcotraficantes. Un ataque ocurrió en una avenida principal. En otro, un turista murió y su esposa y dos hijos pequeños quedaron heridos cuando atacantes lanzaron una granada afuera del acuario de la ciudad.

Las tensiones se intensificaron el 25 de agosto, cuando algunos habitantes vieron que convoyes de la marina patrullaban las calles, lo cual generó temores de que se iba desatar un tiroteo con grupos armados.

Fue entonces cuando Gilberto Martínez Vera, quien trabaja como profesor particular en varias escuelas privadas, supuestamente desastó pánico generalizado cuando envió varios mensajes por Twitter diciendo que hombres armados estaban secuestrando niños en las escuelas.

"Mi cuñada me habló alterada, se acaban de llevar 5 niños de dicha escuela", escribió Martínez en uno de los mensaje.

No se secuestró a ningún niño ese día. Claribel Guevara, abogada defensora de Martínez, dice que los rumores ya habían empezado y que Martínez no hizo más que difundir lo que otros le habían dicho. Agregó que su cliente nunca afirmó que tenía información de primera mano acerca de los acontecimientos.

En otro mensaje de Twitter acerca de los rumores de secuestros, sin embargo, Martínez escribió: "La hora no me la sé, pero es veraz".

Tres días antes, había escrito por Twitter que "acribillaron a 6 niños de 13 a 15 años presuntos vendedores, en la col. Hidalgo". Aunque ocurrió un ataque similar, no involucró a menores.

Los fiscales dicen que los mismos rumores fueron circulados por María Bravo Pagola, quien ha trabajado como profesora, funcionaria pública de arte y comentarista de radio. Ella insiste que solo transmitió sus mensajes a los que la siguen por Twitter.

"La maestra me dice, '¿Cómo es posible que me hagan eso por retuitear un mensaje? O sea, son 140 caracteres escritos, no hay lógica''', dijo Guevara, quien también es abogada defensora de Bravo.

La página de Facebook de la locutora, conocida como "Maruchi" en la radio y los sitios sociales de internet, ahora incluye el logotipo de Twitter — un pájaro azul con los ojos vendados enfrente de una balanza de justicia con la consigna "Yo también soy TwitTerrorista".

Han surgido varias peticiones por internet exigiendo la liberación de Bravo.

Ambos acusados han sido defendidos por grupos de derechos humanos, que argumentan que las acusaciones son excesivas. Amnistía Internacional dice que las autoridades están violando la libertad de expresión y sostiene que el pánico se debe a la incertidumbre que sienten muchos mexicanos en medio de una guerra contra el narcotráfico que ha dejado más de 35.000 muertos durante los últimos cinco años.

"La inseguridad crea un clima de desconfianza, en el cual los rumores que circulan por las redes sociales son parte del intento de las personas por protegerse a sí mismas, ya que existe muy poca información fidedigna", afirmó Amnistía en un comunicado acerca del caso.

En las ciudades agobiadas por la violencia en el estado norteño de Tamaulipas, tanto los ciudadanos como las autoridades utilizan Twitter y Facebook para advertir sobre tiroteos.

Anita Vera, de 71 años y madre de Martínez Vera, dijo que su hijo, de 48 años, aún vive con ella, junto con su novia. Relató que su hijo le dijo que el envió los mensajes después que el pánico ya se había desatado.

"Mi hijo dice 'Mama, yo no inicié nada de esto, yo nada más transmití lo que me dijeron", dijo Vera Martellis después de visitar a su hijo en prisión.

"El usaba la computadora, pero se lo juro que mi hijo nunca quiso hacer mal a nadie ni armar una revolución como dicen que hizo", dijo Vera, una vendedora de flores.

Raúl Trejo, un experto en medios y violencia en la Universidad Nacional Autónoma de México, calificó de excesivas las acusaciones de terrorismo, aunque agregó que "estamos ante un caso de uso, pues, poco cuidadoso de Twitter".

"En Tamaulipas, o en otros sitios como Cuernavaca, Twitter ha sido utilizado por narcotraficantes para crear alarma con falsos avisos", dijo.

El año pasado, una ola de mensajes que advertían que se iba a desastar violencia en Cuernavaca provocó el cierre de escuelas, bares y restaurantes.

Trejo dijo que los usuarios de Twitter deben aprender a "no creer todo y simplemente tomar los mensajes en Twitter como una indicación de que algo circula".

El verdadero problema, sin embargo, parece ser que el gobierno no puede acabar con la violencia de los narcotraficantes y que, además, no logra mantener a los ciudadanos informados acerca de ella. Muchos medios de comunicación se niegan a reportar sobre la violencia debido a que sus reporteros han sido secuestrados o ejecutados.