Las fuerzas israelíes buscan prevenir un derramamiento de sangre cuando los palestinos hagan una marcha en apoyo a la formación del Estado palestino este mes, pero se están preparando para el peor escenario posible, incluso autorizando a los residentes de Cisjordania a que le disparen a palestinos que se acerquen a sus comunidades.

Los palestinos aseguran que las manifestaciones serán pacíficas — una postura compartida por las evaluaciones de Israel — y se mantendrán alejadas de cualquier asentamiento judío. Sin embargo, la atmósfera inflamable y los antecedentes de violencia entre israelíes y palestinos alimentan el espectro de que los eventos podrían salirse de control.

Para los palestinos, las marchas multitudinarias tienen como fin impulsar su campaña para que la ONU reconozca un Estado palestino independiente, una estrategia diseñada porque las negociaciones orientadas a fundar un Estado mediante un acuerdo de paz con Israel llevan estancadas dos años.

Las manifestaciones están previstas para entre el 13 y 22 de septiembre, durante la sesión de la Asamblea General de la ONU, donde los palestinos esperan recibir el aval como Estado.

El temor entre los colonos judíos es que incluso muchedumbres desarmadas, si son lo suficientemente numerosas, podrían invadir sus comunidades.

Ilan Paz, general israelí retirado que estuvo emplazado en Cisjordania durante una década, dijo que un escenario con cientos de muertos no es improbable.

"Uno no sabe cómo puede acabar este tipo de manifestación", dijo Paz. "Todo tipo de incidentes locales podrían derivar en heridos, y eso podría deteriorar la situación".

Los preparativos de la policía se espera que le cuesten a Israel unos 20 millones de dólares, de acuerdo con un alto funcionario policíaco.

Hay unos 300,000 israelíes asentados en Cisjordania que viven rodeados por 2,5 millones de palestinos. Los asentamientos suelen estar protegidos por soldados y equipos de residentes armados por el ejército.

Además, muchos de los residentes de estos asentamientos poseen armas, y se ha autorizado que guardias civiles de los asentamientos tomen medidas si los palestinos cruzan el perímetro de seguridad del lugar y no hay soldados para encargarse.

Saeb Erekat, el jefe negociador de los palestinos, dijo que los temores de violencia por las marchas son infundados.

"El verdadero temor de los colonos y (el primer ministro Benjamin) Netanyahu es que saben que una vez que Palestina sea admitida como miembro de la ONU, sus días de ocupación y asentamientos están contados", dijo.