Las autoridades de Estados Unidos han presentado un ultimátum a Suiza para que acepte entregarles nuevas informaciones relativas a las cuentas no declaradas que sus ciudadanos tienen en bancos helvéticos.

El plazo dado vencería este martes, según publica hoy el diario suizo "SonntagsZeitung", que se basa en fuentes oficiales que participan en las negociaciones con EEUU, que busca obtener detalles de las cuentas de más de 50.000 dólares (unos 35.000 euros) de personas o fundaciones estadounidenses abiertas desde 2002 en establecimientos de Suiza.

Los datos han sido reclamados formalmente a Suiza por el fiscal general adjunto de EEUU, James Cole, a través de una misiva en la que pide la transmisión de la información en cuestión, que incumbe a una docena de bancos suizos, entre los que el más importante es el Credit Suisse.

Otros bancos involucrados serían Julius Baer, Wegelin y los bancos cantonales de Zúrich y de Basilea, según el periódico.

EEUU y Suiza se enfrentaron anteriormente en un caso similar, luego de que las autoridades fiscales norteamericanas sospecharan que miles de sus conciudadanos con depósitos en el banco UBS -el más importante de Suiza- estaban evadiendo impuestos mediante esta vía.

La Justicia abrió un proceso contra el banco, que fue cerrado cuando este último aceptó pagar una multa de cerca de 800 millones de dólares y transmitir las informaciones bancarias de 4.500 de sus clientes de Estados Unidos.

Para dar ese último paso, UBS tuvo que recibir el aval de las autoridades financieras suizas, ya que la entrega de tal información rompía el principio del secreto bancario, sobre el cual se ha construido gran parte del éxito de la banca helvética.

Durante las investigaciones se determinó que banqueros de UBS habían consentido ayudar a sus clientes a encontrar la mejor manera de esconder su dinero en Suiza.

El acuerdo permitió que UBS conservara su licencia de operaciones en EEUU.

Sin embargo, un eventual nuevo arreglo que involucre a Credit Suisse y a otros bancos más pequeños implicaría el pago -a modo de indemnización- de unos 2.000 millones de dólares (unos 2.200 millones de euros), según indicó una fuente bancaria al "SonntagsZeitung".

Credit Suisse está entre los 17 grandes bancos demandados la semana pasada por la Agencia Federal Financiera de la Vivienda, que les acusa de haber proporcionado "informaciones económicamente falsas" a los gigantes hipotecarios (ahora nacionalizados) Fannie Mae y Freddie Mac al venderles activos respaldados por hipotecas de alto riesgo.

Según la entidad púbica, los bancos denunciados vendieron hipotecas tóxicas por un valor de 189.000 millones de dólares.