Seguir los pasos de Jefferson Pérez no debe ser sencillo para un marchista ecuatoriano.

Pregúnteselo a Andrés Chocho, quien ha quedado como la figura principal de la marcha en el país sudamericano tras el retiro del insigne Pérez.

"En Ecuador hay un cierto modo de presión cuando participamos en pruebas internacionales. La prensa y la afición nos exige buenos resultados, porque siempre nos quieren comparar con él", dijo Chocho el sábado tras figurar décimo primero en la marcha de 20 kilómetros.

Pérez es todo un mito de la marcha en virtud de su medalla olímpica de oro en Atlanta 1996 y tres títulos mundiales consecutivos logrados entre 2003 y 2007, todos en la marcha de 20 kilómetros.

A sus 27 años, Chocho quiere abrirse paso: "De a poco tenemos que hacer buenas competencias", señaló.

El sábado, en Daegu, el ecuatoriano cronometró un tiempo de 3 horas, 49 minutos y 32 segundos y fijó un récord sudamericano para la marcha larga.

Fue el latinoamericano mejor ubicado en la prueba ganada por el ruso Sergey Bakulin con 3:41.24.

Esta fue apenas la segunda participación de Chocho en los 50 kilómetros, con la anterior para poder conseguir la clasificación al Mundial.

Logró figurar en los puestos de vanguardia, inclusive tercero en el kilómetro 20, pero no pudo aguantar el fuerte tren de carrera que impusieron los líderes.

"Cometí un error. Hasta el (kilómetro) 20 iba al ritmo planeado. Entré a un nivel muy competitivo y eso me desgastó para los kilómetros finales", dijo Chocho, quien tuvo que pasar por la enfermería para recibir suero tras completar la carrera.

"Es bueno arriesgar para ver hasta dónde podemos llegar", declaró Chocho.

Con miras al futuro, su plan es competir tanto en los 20 como en los 50 en los Juegos Panamericanos de Guadalajara el próximo octubre y en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, al aprovechar que en ambas justa se tiene más tiempo de descanso entre las pruebas, a diferencia del Mundial.

Chocho destacó el hecho que desde este año, y por primera vez, ha recibido el apoyo directo del gobierno para concentrarse únicamente a los entrenamientos bajo la conducción de su padre, Luis.