Mario Williams corrió a través de una línea de maniquíes colocados como si fueran bloqueadores durante una de las primeras prácticas de los Texans de Houston, sacudiendo cada uno de los monigotes hacia los costados con violentos golpes.

Después de otra práctica, Williams atosigó al coach de linebackers Reggie Herring con preguntas acerca de la posición que deben guardar las manos y del movimiento de pies.

Los Texans están contando con el nuevo esquema defensivo 3-4 del coordinador Wade Phillips para, finalmente, abandonar la mediocridad y llegar a los playoffs por primera vez. Y Williams, con sus 1,98 metros de estatura y 134 kilogramos de peso, podría ser el jugador más importante en dicha conversión, desplazándose desde la posición de defensive end a la de linebacker exterior.

El primer jugador escogido en el draft de 2006 ha liderado a los Texans en capturas de quarterback en cada una de sus primeras cinco temporadas, incluyendo la pasada, cuando estuvo fuera de circulación los últimos tres partidos debido a una hernia deportiva.

Pero los coaches de Houston tienen en mente a Williams convertido en una fuerza imparable similar al líder de capturas de la NFL de 2010, DeMarcus Ware, jugando la misma posición cuando Phillips era su entrenador en Dallas.

Durante los juegos de pretemporada, el entrenador Gary Kubiak ha visto algunos destellos de lo que Williams pudiera llegar a convertirse. Pero la defensa de los Texans, última de la liga contra el pase en 2010, está enseñando en la pretemporada que no es solamente Mario Williams.

Houston tuvo 14 capturas de quarterback en sus primeros tres juegos de exhibición, comparadas con las 30 de toda la temporada pasada.

"Estoy satisfecho con el progreso", dijo Kubiak. "Lo que me emociona es que creo que tenemos más jugadores capaces de hacer jugadas que los que hayamos tenido desde que he estado aquí. Como dije, estamos poniendo las manos en el balón con el énfasis en crear balones perdidos".

La primera selección del draft, J.J. Watt, ha dejado una gran impresión en la pretemporada, ganándose un sitio de titular en una de las alas defensivas. Antonio Smith estará en la otra luego de registrar cuatro capturas en 2010. El coach de línea Bill Kollar dice que las habilidades de Smith son más provechosas en una defensiva 3-4 (tres linieros y cuatro linebackers) que en una 4-3 como la que Houston todavía utilizaba el año pasado.

El nose tackle es otra posición clave en la defensa de Wade Phillips, y Shaun Cody y Earl Mitchell han estado compartiendo la responsabilidad en los entrenamientos.

DeMeco Ryans, una máquina tacleadora de la NFL pero que estuvo limitado a seis partidos en 2010, y Brian Cushing jugarán como linebackers internos flanqueados por Williams y Connor Barwin, quien también está haciendo la transición de ala a linebacker exterior. Barwin se dislocó el tobillo en el primer partido de la temporada pasada y se perdió el resto del año.

Houston necesita una temporada de resurgimiento de Cushing, quien cumplió una suspensión de cuatro juegos la campaña pasada tras arrojar positivo por utilizar una sustancia prohibida.

Los Texans ficharon al cornerback agente libre Johnathan Joseph y al safety Danieal Manning para fortalecer una defensiva secundaria que batalló mucho en 2010. Joseph interceptó nueve pases entre sus últimos dos años en Cincinnati.

El estelar wide receiver Andre Johnson dijo que las adiciones de Joseph y Manning han sido las dos más significativas en sus ocho temporadas en el equipo, denotando la inquietud interna en Houston por estabilizar la porosa defensiva contra el pase.

Mientras la defensa es sometida a una remodelación, el potente ataque de los Texans regresa virtualmente intacto. Arian Foster, el líder corredor de la NFL en 2010 con sus 1.616 yardas, además de 16 touchdowns, viene por más al lado de la misma línea ofensiva.

Los Texans fueron la tercera mejor ofensiva total (386,6 yardas por juego) y la novena en puntos anotados (24,4) en 2010 operando bajo la guía de Matt Schaub, ya confirmado entre mejores pasadores de la liga. Schaub viene de una temporada en la que completó el 64% de sus envíos, con 24 pases de touchdown y sólo 12 interceptados. Sin embargo, el equipo fue afectado por sus lentos comienzos de partido, un enfoque en el que se ha trabajado según Johnson.

"Cuando miras atrás a la temporada pasada, no fuimos consistentes", dijo el gran receptor, quien acumuló 1.216 yardas por pase el año anterior. "Eso es lo que nos costó muchos juegos. Es algo que estamos tratando de cambiar".