Un agricultor que dijo haber aprendido a usar el lazo hace 30 años cuando trabajaba en una finca en México no ha perdido habilidad.

Jesús Villanueva trabajaba el miércoles cuando oyó un disturbio en el canal de irrigación Roza: una mujer y su marido trataban de salvar a sus dos perros de ser arrastrados por la corriente. Los animales no podían trepar los empinados costados de concreto a los lados del canal.

Un policía de Yakima tenía una soga pero no podía atraparlos. Pero Villanueva sólo necesitó un intento para enlazar a cada perro y rescatarlos.

Noya Deats había corrido casi cinco kilómetros (tres millas) junto al canal tratando de salvar a sus perros mientras llamaba por teléfono celular a su marido y a la policía para pedir ayuda, reportó el Yakima Herald-Republic (http://bit.ly/qeSqju ).

Pese a los carteles que advierten al público no acercarse al canal, Deats dijo que había dejado libres a sus perros, Fawn y Nia, en el pasado sin problemas. Pero cuando decidieron echarse al agua fueron arrastrados.

La mujer había recorrido más de tres kilómetros (dos millas) cuando llegó su marido Matt.

Villanueva, de 54 años, estaba manipulando sustancias químicas de usos agrícolas cuando oyó el ruido y vio lo que sucedía. Cuando se acercó y vio que el policía no podía rescatar a los perros, tomó el lazo y dijo: "Déjenme ver".

Segundos después, enlazó a cada uno de los dos perros en rápida sucesión y los rescató.

"Quedé sorprendida", afirmó Noya Deats. "Como que salió de la nada. Fue sorprendente lo rápido que los enlazó".

Villanueva dijo que había aprendido a usar el lazo en el estado de Jalisco, México, donde trabajaba en una hacienda ganadera, pero que no lo usaba desde hacía treinta años.