Qué gran diferencia puede marcar un quarterback.

La llegada de Kevin Kolb tiene a los Cardinals de Arizona hablando acerca de ganar el título de la División Oeste de la Conferencia Nacional, tan sólo un año después de que tuvieron una miserable temporada con récord de 5-11 para ubicarse en el sótano de la zona más débil de la NFL. El cambio de humor ha sido palpable en el seno del equipo.

"Todo depende del hombre que envía los pases", dijo el safety Kerry Rhodes. "El es el tipo de jugador que puede hacer la jugada para ganar cuando estás teniendo un mal partido".

Los Cardinals enviaron al cornerback Dominique Rodgers-Cromartie y una selección de segunda ronda del draft a los Eagles para poder adquirir a Kolb, a quien otorgaron un contrato por cinco años y 63 millones de dólares, 21 de esos millones garantizados.

La presión por darle un giro a una franquicia que ganó dos títulos divisionales recientes y que alcanzó el Super Bowl con Kurt Warner en los controles, descansa en los hombros de un quarterback que tiene apenas siete partidos como titular en su carrera.

"Eso viene con la posición (de quarterback)", dijo el entrenador en jefe Ken Whisenhunt. "Guste o no, eso es de lo que se trata. El llega en medio de mucha conjetura sobre la posición y la ha manejado hermosamente. Esa es una de las cosas que me gustan de él".

Kolb quería estar en Arizona tanto como Arizona lo quería a él.

"Este es el lugar en el que quiero estar por mucho tiempo, así que me quiero asegurar de hacer todo lo que pueda para que esas esperanzas y sueños se hagan realidad", aseguró Kolb, quien rápidamente ha aprendido lo bueno que es lanzarle el balón al wide receiver Larry Fitzgerald, cuando está desmarcado o incluso cuando no lo está.

Fitzgerald, con un nuevo contrato que podría pagarle hasta 120 millones de dólares por ocho temporadas, ha estado espectacular en las pocas semanas de trabajo con su nuevo quarterback. "Sólo estoy tratando de elevar su confianza, dejarle saber que voy a tratar de hacer cada jugada", dijo el que es uno de los mejores receptores de la liga.

Con la salida de Steve Breaston a Kansas City, los jóvenes Andre Roberts y Early Doucet son los otros receptores en turno, pero los Cardinals obtuvieron al notable tight end Todd Heap para fortalecer dicha posición.

La línea ofensiva sigue siendo toda una duda, siendo el único cambio la llegada del guard izquierdo Daryn Colledge, procedente de Green Bay, para reemplazar al retirado Alan Faneca. Lyle Sendlein sigue en el centro de la línea, con Rex Hadnot iniciando como guard derecho, Levi Brown en el tackle izquierdo y Brandon Keith en el derecho.

La actuación de esos linieros ofensivos determinará si el running back Beanie Wells, aquejado el año anterior por una lesión de rodilla, podrá finalmente tener la clase de temporada que tantos han esperado de él. Además, los Cardinals intentarán usar con mayor frecuencia por carrera al escurridizo aunque pequeño LaRod Stephens-Howling.

Luego está la defensa, que terminó 29na en la liga un año atrás.

Hubo pocos cambios de personal, como la adición del linebacker interior Stewart Bradley, además de la selección de primera ronda del draft, Patrick Peterson, quien eventualmente tapará el hueco dejado por Rodgers-Cromartie en una de las esquinas.

Pero se trata casi de la misma nómina, con un par de veteranos de 34 años de edad — Joey Porter y Clark Haggans — manteniendo las posiciones de linebackers exteriores mientras los Cardinals tratan de desarrollar a gente joven en esa posición como O'Brien Schofield y Sam Acho.

Los aficionados pueden esperar más cargas o 'blitzes' al quarterback enviadas por el nuevo coordinador defensivo Ray Horton, quien ha instalado el mismo esquema defensivo de los Steelers. Horton cree que la línea frontal conformada por Darnell Dockett, Dan Williams y Calais Campbell es lo fuerte de su unidad.

Whisenhunt tuvo un 2010 de aprendizaje. El entrenador pensaba que la franquicia ya había dejado atrás aquellos días de ineptitud, pero no fue así. "Siento como que le fallamos a nuestros fanáticos", confesó el entrenador.

Arizona abre la temporada en casa contra los Panthers, el peor equipo de 2010, para luego enfrentar a Washington y Seattle, ambos con marcas perdedoras la campaña anterior. Pero poco después vendrán partidos contra algunos de los mejores conjuntos, incluyendo los Giants, Steelers, Ravens y Eagles.

Si Whisenhunt y sus Cardinals no quieren quedarle mal a sus seguidores otra vez, será mejor que tengan un buen comienzo.