En sólo tres temporadas como profesional, Matt Ryan ya se ha ganado la elusiva etiqueta de quarterback franquicia, empleada para caracterizar a ese jugador que se convierte en el corazón del equipo por alrededor de una década y que con algunos buenos compañeros se encarga de ganar los partidos.

Hasta ahora, el plan ha funcionado a la perfección para los Falcons de Atlanta, al menos en la temporada regular. Pero ha llegado la hora de que el hombre al que apodan 'Matty Ice' demuestre que puede ganar un juego de playoffs.

"Entiendo cómo es la NFL, y cómo piensan los aficionados", aseguró Ryan. "Se te juzga por lo que haces en enero. Tienes que aceptarlo".

Los Falcons han tenido marca de 33-15 desde que Ryan llegó en 2008 como la tercera selección del draft. Se ganó el puesto titular de inmediato y aceleró un trabajo de reconstrucción que se suponía le iba a tomar al equipo algunas temporadas después de que Michael Vick fue a prisión por organizar peleas de perros.

Ryan ya ha lanzado para más de 10.000 yardas. Más importante todavía es que ha tenido tres temporadas ganadoras en fila con una franquicia que nunca había tenido años seguidos con más triunfos que derrotas, incluyendo un título de la división Sur de la Conferencia Nacional y dos viajes a la postemporada.

Ha sido en los playoffs donde las cosas se han puesto feas para Ryan, habiendo lanzado sólo para tres touchdowns y siendo interceptado cuatro veces. Ha sido capturado atrás en ocho ocasiones y también ha sufrido dos fumbles, uno de ellos para touchdown.

No por casualidad, ambas participaciones en playoffs concluyeron rápidamente, incluyendo una paliza de 48-21 en casa la temporada anterior contra los Packers.

"Hay muchas cosas que aprendes en esas situaciones", dijo Ryan. "Por un lado, los errores se magnifican. Juegas contra equipos muy buenos y es una atmósfera de vida o muerte. En cualquier momento que cometas un error, realmente cuenta por dos. Seguro que cometimos muchos errores en el juego de playoffs del año anterior. Si se vuelve a dar la oportunidad, ojalá podamos mejorar en eso".

Por la manera en que el gerente general de los Falcons, Thomas Dimitroff, se estuvo conduciendo durante el paro patronal, es claro que siente que su equipo está a las puertas de ganar su primer título. El día del draft, el ejecutivo hipotecó buena parte de su futuro para poder adquirir al wide receiver Julio Jones, un jugador capaz de hacer las jugadas importantes en cualquier momento, algo que pareció faltarle la campaña pasada a un ataque armado de jugadores seleccionados al Pro Bowl.

"Es un Ferrari de ofensiva", dijo el veterano tight end Tony González. "Lo más importante que tenemos que agregar este año son jugadas explosivas... Eso es en lo que Julio va a venir a ayudarnos mucho con su tamaño y su velocidad... Hay muchas armas en el equipo. Y Matt es la persona manejando el auto. Me siento muy cómodo con él conduciendo el Ferrari".

El 'Ferrari', como le llama González, tiene a un quarterback (Ryan) que lanzó para 28 anotaciones y sólo nueve pases interceptados en 2010; un wide receiver, Roddy White, que fue primero de la liga con 115 recepciones, y un running back, Michael Turner, que tuvo 1.371 yardas por carrera y 12 touchdowns, además del corredor novato Jacquizz Rodgers dando muestras en la pretemporada de que puede ser un relevo ideal.

Del lado defensivo, los Falcons resolvieron su más importante prioridad al retener al liniero John Abraham (13 capturas de quarterback), quien sin embargo necesita ayuda para presionar más. Ahora, el ex jugador de los Vikings, Ray Edwards, se alineará en el defensive end opuesto de Abraham. Otro elemento clave es el joven linebacker Curtis Lofton (118 tacleadas, 3 fumbles forzados).

Con el cambio para obtener a Jones y el fichaje de Edwards, cualquier cosa que no sea llegar hasta el Super Bowl causará una gran decepción para un equipo que tuvo marca de 13-3 en 2010 con Mike Smith en su tercer año como entrenador.

Nadie apreciaría más un anillo de Super Bowl en el equipo que González. El jugador de ascendencia cubana marcha, con sus 35 años de edad, hacia su 15ta y tal vez última temporada de una brillante carrera que con toda seguridad lo llevará hasta el Salón de la Fama.

González, con 1.069 recepciones de por vida, ha hecho de todo en la NFL excepto ganar un juego de playoffs. Ninguno. Y mientras sus compañeros quieren traer a Atlanta un primer campeonato para la ciudad, ellos también quieren darle al número 88 una oportunidad de retirarse como campeón.

"Queremos llevarlo ahí", advirtió White. "Debe de ser recompensado".