El experto independiente de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos en Haití, Michel Forst, quien termina hoy una visita a este país, celebró hoy las recientes medidas tomadas por las autoridades haitianas que buscan mejorar el funcionamiento de la Justicia.

Forst, sin embargo, dijo esperar que ese propósito dé paso a acciones positivas implementadas desde las esferas del poder.

"Veo en estas acciones el comienzo de la realización largamente esperada de la necesaria separación de los poderes Ejecutivo y Judicial, que a la larga ayudará a infundir entre los haitianos la confianza en su sistema de justicia, que ha sido tan criticado", expresó el experto de la ONU a través de un comunicado.

Las autoridades haitianas han iniciado un proceso para constituir por primera vez desde la entrada en vigor de la Constitución de 1987, el Consejo Superior del Poder Judicial (CSPJ), después de completar la Corte de Casación, el más alto tribunal del país.

Un grupo de 18 personalidades seleccionadas el 31 de agosto por el Senado fue presentado al presidente haitiano, Michel Martelly, quien designará a seis de ellos como nuevos magistrados de la Corte de Casación.

Después de esta etapa, el jefe de Estado seleccionará al presidente de la Corte de Casación y luego un proceso permitirá el inicio formal del Consejo Superior del Poder Judicial (CSPJ).

El experto independiente, que concluye hoy una visita de cinco días al país, también expresó su esperanza de que el Gobierno envíe "rápidamente" señales claras acerca de la depuración de la Policía Nacional.

Sobre el particular, Forst expresó su "preocupación" por el posible reintegro de exagentes de policía con un pasado cuestionable, y su esperanza de que los temores en ese sentido se disipen rápidamente.

También manifestó sentirse "profundamente preocupado" por la situación de las cárceles, y sorprendido de que por "oscuras razones", al parecer puramente burocráticas, y en medio de la epidemia de cólera, las letrinas en varias cárceles estén saturadas, y de que no se garantice el suministro de alimentos a los reos.

"Esto es sumamente preocupante, por no mencionar el riesgo de una explosión de violencia de los internos al no recibir sus alimentos", advirtió.

El número de muertos por la epidemia de cólera que afecta Haití desde octubre del 2010 se elevó en julio pasado a 5.899, mientras que los afectados suman 388.958, de acuerdo con los datos suministrados por las autoridades sanitarias.

Por otra parte, Forst instó a las autoridades haitianas a impedir que la Policía desaloje de manera forzosa a los desplazados por el terremoto del año pasado, que viven en campamentos formales e informales, independientemente de si los campos están en terrenos públicos o privados.

Haití fue devastado en enero de 2010 por un terremoto que dejó más de 300.000 muertos y 1,5 millones de damnificados.

En ese sentido, reiteró su llamado a la aplicación de soluciones duraderas, que ya han sido identificados por los actores nacionales e internacionales, teniendo en cuenta el bien público, los derechos de las personas afectadas y los intereses legítimos de propietarios privados.