Las fuerzas rebeldes de Libia se preparan para atacar una de las fortalezas del mandatario libio Moamar Gadafi y anunciaron el domingo el fracaso de las negociaciones para una posible rendición pacífica.

Los rebeldes controlan la mayor parte de Libia y buscan establecer un nuevo gobierno, pero tal vez se vean obligados a suspender la declaratoria de victoria hasta que Gadafi sea aprehendido y sus fortalezas restantes sean vencidas. Gadafi y sus aliados incondicionales han estado huyendo desde la caída de la capital del país el mes pasado. Las fuerzas leales al régimen se han atrincherado en varios poblados, entre ellos la sitiada ciudad de Bani Walid, aproximadamente a 140 kilómetros (90 millas) al sureste de Trípoli.

Oficiales de las fuerzas rebeldes han emitido comunicados sobre los lugares donde creen que Gadafi se oculta. Entre los sitios se han mencionado Bani Walid, Sirte — lugar de nacimiento de Gadafi — y el poblado de Sabha — leal al mandatario_, en el desierto libio.

Miles de combatientes de las fuerzas rebeldes se han congregado en Bani Walid en los últimos días, y parte de su grupo ha llegado a estar hasta 15 kilómetros (10 millas) de distancia del centro de la ciudad.

Los líderes rebeldes dijeron que trataron de negociar una rendición pacífica, pero acusaron a los líderes de las tribus de Bani Walid de causar el estancamiento.

"Las negociaciones han terminado y seguimos a la espera de órdenes" para atacar, dijo Mohamed al-Fassi, un comandante de las fuerzas rebeldes establecidas en una zona a 70 kilómetros (45 millas) de Bani Walid. "Queríamos hacer esto sin tener que derramar más sangre, pero aprovecharon nuestros plazos límites para protegerse".

Al-Fassi dijo que más leales a Gadafi han llegado a Bani Walid provenientes del sur de Libia, pero desconoce cuántos.