El expresidente francés, Jacques Chirac, ha presentado al tribunal que le debe juzgar por corrupción a partir del lunes un escrito para indicarle que su estado de salud le merma las capacidades para participar en las audiencias, y que querría que fueran sus abogados los que actúen en su nombre.

Los letrados de Chirac explicaron hoy en un comunicado que, a petición de éste, habían entregado ayer al Tribunal Correccional de París un informe médico y una carta.

En esa misiva, el anterior jefe del Estado muestra su deseo de que el proceso vaya hasta el final y "su voluntad de asumir sus responsabilidades aunque no tiene la plena capacidad para participar en el desarrollo de las audiencias", precisaron en el comunicado.

"Por eso (Chirac) solicita que sus abogados puedan representarlo" y hablar en su nombre durante el juicio, que debería prolongarse hasta el próximo día 23, y deja esa cuestión en manos de los jueces, contaron los defensores.

La prensa francesa se hacía eco hoy del dossier médico, que se realizó a petición de la mujer y la hija del que fue presidente de Francia entre 1995 y 2007.

"Le Figaro" señaló que en el certificado médico, realizado por "un neurólogo reputado", se da cuenta de "problemas serios que afectan a la memoria".

En la misma línea, "Le Monde" contó que el jefe del servicio de neurología del hospital de la Pitié-Salpêtrière de París advierte de que Chirac -que cumplirá 79 años en noviembre- se encuentra "en un estado de vulnerabilidad que no le permite responder a las preguntas sobre su pasado".

Un pasado que es la clave de este proceso en el que debe sentarse en el banquillo junto a otros nueve acusados por una serie de empleos supuestamente ficticios del Ayuntamiento de París cuando fue alcalde, antes de llegar a la jefatura del Estado.

La justicia sospecha que las personas que ocupaban esos empleos en realidad trabajaban para el partido de Chirac, el conservador RPR.

Hasta ahora, se daba por supuesto que el expresidente asistiría desde el martes al juicio, en particular para ser interrogado, y él mismo había declarado por escrito su intención de estar presente.