Tres días han bastado para que se oigan los primeros abucheos en el Festival de cine de Venecia y su destinatario ha sido el francés Philippe Garrel que ha presentado en la competición oficial "Un été brûlant", una historia con Monica Bellucci a la cabeza que ha convencido a muy pocos.

Una historia de amor a la francesa, protagonizada por Bellucci y Louis Garrel -hijo del director- que sólo ha gustado a los seguidores del cine poético del autor de "Les amants réguliers" o "La frontière de l'aube".

"Mi película nace del inconformismo, que es mi forma de acercarme al cine", aseguró hoy en rueda de prensa el director, que ha contado con la participación de varios miembros de su familia para la realización de este filme -su padre, que ha escrito diálogos y sale en la pantalla; su mujer, que le ayudó con el guión o su hijo Louis-.

Garrel realizó toda una defensa del arte y del cine de autor, no siempre bien entendido, ayudado por su hijo Louis, que destacó que las películas de su padre han provocado división de opiniones desde la primera que hizo, cuando apenas tenía 18 años.

Una defensa a la que se unió Bellucci tras un buen rato de no abrir la boca.

"Ha sido un trabajo muy bello, algo que raramente ocurre. Porque Philippe se toma el tiempo de estar con la gente y de ensayar, de forma que todo es mucho más simple al llegar al rodaje", explicó la italiana, con pantalones y americana negra y camiseta blanca.

Una experiencia que calificó de "única" porque le ha permitido trabajar con un director cuya labor admira y porque ha podido ser testigo "del amor entre un padre y un hijo".

Respuesta tan diplomática como la que había dado anteriormente a la razón de su desnudo en la película, una imagen que ha sido lo más comentado del filme tras su proyección en Venecia.

"Creo que en el momento en el que aceptas trabajar con un director eres fiel (....) Garrel es un director que respeto mucho y que tiene un universo que puede ser radical, que se puede amar o no, pero que es único en su género".

Y su desnudo, realizado apenas dos meses y medio después de dar a luz a su segunda hija -fruto de su matrimonio con el actor francés Vincent Cassel- es una "forma de abandono y generosidad hacia un filme y su director".