La oficina del fiscal federal en Arizona continúa bajo la mira de miembros del Congreso por su papel en la operación "Rápido y Furioso", por la cual se facilitó el envío de cientos de armas a México

A pesar de que el pasado 30 de agosto renunció el hasta entonces fiscal de EE.UU. en Arizona, Dennis Burke, varios legisladores federales siguen cuestionando el papel de otros miembros de esta dependencia en la operación, de acuerdo con el canal 3 de Phoenix.

Según una carta obtenida por este canal de televisión, el congresista Darrell Issa (R-CA) y el senador Chuck Grassley (R-IA) calificaron como "sorprendente" el papel de la oficina del fiscal federal en Arizona en la implementación de "Rápido y Furioso".

En la misiva enviada a la fiscal federal interina en Arizona, Ann Scheel, ambos legisladores sugieren que existe un conflicto de intereses en que esta oficina lleva el caso de la muerte del agente de la Patrulla Fronteriza, Brian Terry, el año pasado.

Ya que en el lugar del asesinato se encontró por lo menos un arma de fuego relacionada con la operación "Rápido y Furioso".

El asistente del fiscal federal en Arizona, Emory Hurley es señalado como una de las personas que trató de ocultar la relación del arma involucrada en la muerte del agente federal con esta operación.

El operativo "Rápido y Furioso" permitió el ingreso de cerca de 2.000 armas de fuego a México con el fin de seguir a los compradores presuntamente relacionados con los carteles de narcotráfico, pero una vez que cruzaron la frontera las autoridades estadounidenses le perdieron el rastro.

Esta operación actualmente se encuentra bajo investigación por parte del Congreso y del Departamento de Justicia de Estados Unidos.