En los días iniciales de su primera pretemporada como entrenador de los Raiders de Oakland, Hue Jackson organizó una función de cine para sus jugadores.

En lugar de un éxito de Hollywood, Jackson escogió una película que repasaba la historia de la una vez orgullosa franquicia que ha caído en tiempos difíciles.

Antiguas estrellas hablaban sobre lo que significa ser un Raider y se mostraban escenas de los días de gloria del equipo, cuando ganó tres títulos del Super Bowl en ocho temporadas.

"Mi trabajo es asegurarme que estos muchachos entiendan la historia de los Raiders y eso hicimos", comentó Jackson. "Realmente hablamos de la cinta que elaboramos. Si les preguntan a nuestros jugadores, ellos dirían que fue fantástica. Lo que les quiero decir es que grandes jugadores han jugado aquí y necesitamos mantener esa norma".

Las ediciones recientes de los Raiders han estado muy por debajo del estándar impuesto en las décadas de los 60, 70 e inicio de los 80, cuando Al Davis construyó una de las mejores franquicias de fútbol americano profesional.

Los Raiders no han tenido una temporada ganadora desde 2002 y han perdido 91 partidos en ocho campañas, la segunda peor marca de la liga en ese lapso.

Jackson espera regresar en el tiempo y consolidar un equipo que pueda dominar físicamente, para llevar a Oakland de vuelta a los playoffs, luego de mejorar su marca a 8-8 la temporada anterior.

Ese récord de .500 puso fin a una seguidilla de siete años con al menos 11 derrotas y provocó que el entrenador anterior, Tom Cable, proclamara: "Ya no somos perdedores". Dicha declaración irritó a Davis y se queda corta respecto a las metas de Jackson.

"Yo espero ganar aquí", sentenció Jackson. "Quiero que nuestros jugadores también pretendan ganar y quiero que nuestros fanáticos tengan la expectativa de que esta organización está camino a regresar a donde pertenece. Un 8-8 no sirve para mí, no estoy interesado en eso. Estoy interesado en que seamos grandes".

Como coordinador ofensivo, Jackson colaboró la temporada pasada en la transformación de una apagada ofensiva. Detrás de una cosecha de 1,000 yardas del running back Darren McFadden, jugadas grandes del receiver-kick returner Jacoby Ford y la mejoría del quarterback Jason Campbell, los Raiders superaron por más del doble su producción anotadora respecto a 2009, para terminar como sextos en la liga con 410 puntos.

Ahora Jackson intenta trasladar esa mejoría al equipo completo.

"Ignoro cómo era la ofensiva de los Raiders antes, pero cuando él llegó aquí anotamos muchos puntos", reconoció Campbell. "Estuvimos haciendo jugadas y la razón es por su mentalidad. El trae esa mentalidad de un fútbol americano físico, implacable y jugar al estilo Raider".

La clave del éxito de Oakland reposa principalmente en el brazo derecho de Campbell. Dada la rara estabilidad que tendrá con un segundo año en el sistema de Jackson, se cuenta con que Campbell dará un gran paso al frente respecto al quarterback irregular que ha sido en sus primeros seis años.

Campbell perdió la titularidad dos veces durante la campaña pasada, pero aún así logró el segundo mejor rating de su carrera (84,5). Será con Campbell como titular del equipo que empiece a aprender el ex quarterback estrella de Ohio State y buen prospecto Terrelle Pryor, reclutado por Oakland en el draft suplementario.

Los Raiders creen tanto en el talento del año pasado que hicieron pocas adiciones mayores en la abreviada pretemporada.

Pese a perder en la agencia libre a un par de jugadores de Pro Bowl, el cornerback Nnamdi Asomugha y el tight end Zach Miller, lo mismo que a su más consistente liniero en años recientes, Robert Gallery, los Raiders firmaron sólo a un titular en potencia, el tight end Kevin Boss.

El cambio importante fue el entrenador.

"Hue enfatiza en ser arrolladores y más físicos que nadie en el Oeste de la AFC", señaló el defensive tackle Tommy Kelly.

Aunque Jackson está a cargo en el campo, los Raiders siguen siendo el equipo de Davis. Claro que la presencia de Davis ha sido mucho menos visible este verano, al no asistir ni una sola vez a las prácticas en las primeras tres semanas de la pretemporada.

Pero Jackson dice que habla a diario con Davis acerca de lo que se necesitará para que los Raiders mejoren.

"Este es su equipo de fútbol y él me deja manejar el motor", dijo Jackson. "Hablo con él todo el tiempo sobre qué estamos haciendo, dónde estamos, qué somos y hacia donde estamos yendo... Le doy mi punto de vista, él escucha; me da el suyo, yo escucho y nos ponemos en marcha".

Qué tan lejos llegarán juntos aún está por verse.