Cuatro importantes organizaciones de prensa que han colaborado con WikiLeaks en su difusión de documentos secretos condenaron el viernes la revelación que hizo el grupo de un cuarto de millón de cables del Departamento de Estado norteamericano.

El cibersitio especializado en filtraciones anunció que terminó de cargar toda su colección de 251.287 cables de embajadas estadounidenses, un material diplomático cuya exposición ha puesto en situación embarazosa a las autoridades y ha revelado hechos de corrupción e irregularidades en el mundo.

Pero al contrario de las revelaciones anteriores, muchos de los documentos — si no todos — parecen haber quedado sin censura, lo que significa que los nombres y otros detalles de personas citadas en los cables ahora están potencialmente a la vista de todos.

Un comunicado conjunto que publica el viernes el Guardian en su cibersitio dijo que la publicación británica y sus colegas internacionales — el New York Times, el diario español El País y el alemán Der Spiegel — "deploran la decisión de WikiLeaks" de publicar los cables del Departamento de Estado sin revisar "que podrían poner en riesgo a las fuentes".

Le Monde, el diario francés que también publicó algunos de los documentos de WikiLeaks, se sumará a otros medios de prensa para firmar la declaración, dijo su directora ejecutiva Sylvie Kauffmann.

Ni los miembros ni el personal de WikiLeaks han respondido reiterados pedidos de comentarios que se les enviaron en los dos últimos días. Pero en una serie de mensajes en Twitter, el grupo parece sugerir que no tuvo más opción que colocar el archivo en su cibersitio debido a que copias del documento estaban circulando libremente en línea después de una falla en la seguridad del portal.

WikiLeaks culpó al Guardian por la falla, al argumentar que una contraseña delicada usada para descodificar los archivos había sido publicada en un libro de David Leigh, uno de los periodistas de investigación del diario y un ex colaborador y ahora crítico de Julian Assange, fundador de WikiLeaks.

Pero el Guardian, Leigh y otros han dicho que el verdadero problema fue que WikiLeaks publicó el archivo codificado en la red por accidente y que Assange cometió el error elemental de volver a usar una contraseña utilizada en el pasado.

El Departamento de Estado también condenó las nuevas revelaciones.

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Greg Keller en París contribuyó con este informe.