Poco después que los Bills de Buffalo transfirieron al veterano wide receiver Lee Evans, a dos semanas de haber iniciado los entrenamientos de pretemporada, Fred Jackson miró alrededor del camerino y encontró muchos rostros jóvenes y desconocidos.

"Ha sido un ajuste grande", dijo el running back, un veterano de cinco temporadas. "No puedo pensar en cinco personas que todavía estén aquí de cuando llegué. Es un poco diferente".

Buffalo es un equipo que sólo mantiene a nueve jugadores de su plantel de 2007, ninguno de ellos selección de primera ronda del draft. De hecho, todos los que fueron reclutados en el draft de 2007 han sido dejados en libertad o transferidos a otros equipos, lo que hace que Jackson se pregunte si alguna vez los Bills podrán hacer las cosas bien.

"Siempre hay esperanza, pero nunca sabes", comentó Jackson. "Tienes que seguir preparándote y esperar a que ellos (la gerencia) finalmente hagan lo correcto".

Entre más cambian las cosas, los Bills siguen igual de mediocres y en eterna reconstrucción.

Ya han sido 12 temporadas desde que los Bills estuvieron en los playoffs por última vez. Es una racha en la cual Buffalo pasó por cuatro entrenadores, tres gerentes generales, incontables quarterbacks, un creciente número de jugadores de primera ronda de draft y un año de coqueteo con Terrell Owens, sólo para haber disfrutado de una campaña ganadora, con 9-7, en 2004.

Y ahora hay dudas de qué tan lejos pueden ir entrando al segundo año de su más reciente nueva era, bajo el mando del entrenador Chan Gailey y el gerente general Buddy Nix.

Enviar a Evans a Baltimore por una selección de draft de cuarta ronda fue como para rascarse la cabeza. Los Bills entregaron un veterano de siete temporadas, líder del equipo y su wide receiver más probado dentro de una ofensiva que terminó el año pasado 25ta en la NFL.

Y también hay más signos de interrogación que de admiración en otras áreas.

La línea ofensiva ha mostrado debilidad en los juegos de pretemporada. Y Jackson, normalmente muy equilibrado, ha empezado a expresar sus frustraciones, cuestionando si es subestimado como el mejor corredor del equipo.

"Primero que nada, normalmente no obtienes un empleo a menos de que haya mucho trabajo por hacer, ¿de acuerdo?", dijo el entrenador Gailey. "Yo sólo evalúo dónde estamos, dónde queremos estar y cómo vamos a llegar ahí".

Pero el mismo Gailey sabe que los Bills no están llegando ahí con la rapidez requerida.

"Seguimos siendo un trabajo en progreso", aceptó. "Pero creo que tenemos la capacidad. Si ganamos ese aspecto intangible de confianza, creo que estos muchachos todavía no imaginan lo buenos que pueden ser".

Gailey es tan optimista como puede, dado que los Bills aún padecen los dolores que implicó haber empezado desde cero el año pasado, lo cual resultó en un inicio de temporada de 0-8 y un récord final de 4-12.

Pero los Bills no carecen de talento o potencial.

Las mejoras más significativas han estado en la defensa, en una puja por reparar una unidad parchada y porosa que no podía detener la carrera y que tuvo dificultades para aplicar presión a los quarterbacks el año pasado, lo que se reflejó en su posición 28 en la NFL y antepenúltima de la Conferencia Americana.

El liniero defensivo novato Marcell Dareus, tercera selección global en el draft, ha sido una bestia deteniendo la carrera y ejerciendo presión en las prácticas y los juegos de pretemporada.

Los Bills también apuntalaron a sus linebackers. El veterano de ocho campañas, Nick Barnett, fue firmado para reemplazar la pérdida del agente libre Paul Posluszny. Y Shawne Merriman, tomado de los waivers en noviembre, luce sano y da muestras de regresar a su forma dominante.

La ofensiva, dirigida por el quarterback Ryan Fitzpatrick, sigue siendo una interrogante.

Fitzpatrick tomó la titularidad luego de las primeras tres semanas de la temporada anterior y les dio chispa, pero no hay mucho más que les pueda aportar, al jugar detrás de una línea ofensiva inestable y con un grupo de wide receivers que no ha sido probado.

Al irse Evans, los Bills cuentan con que Stevie Johnson construya sobre su temporada de despegue del año pasado, en la que tuvo 82 recepciones para 1.037 yardas y 10 touchdowns.

Sin embargo, la salida de Evans exhibe lo que se ha hecho mal en Buffalo.

Este es un equipo que ha tenido tantos cambios en su plantel que los fanáticos no han podido mantenerse al día. Prueba de ello fue que durante el campo de entrenamiento se vio en las tribunas a tanta gente vistiendo camisetas de antiguos jugadores — Posluszny, Takeo Spikes, Marshawn Lynch, Willis McGahee, J.P. Losman y Drew Bledsoe — como de los jugadores actuales.