Las empresas estadounidenses no crearon empleo en agosto, un alarmante retroceso para una economía que se afana infructuosamente por crecer y que podría encontrarse al borde de una nueva recesión.

El gobierno indicó además que el índice de desempleo sigue atascado en el 9,1%, el peor panorama laboral desde septiembre del 2010. La bolsa de valores sufrió una espectacular contracción a poco de su apertura, ya que el promedio industrial del Dow Jones cayó 245 puntos.

Una huelga de 45.000 empleados de la telefónica Verizon contribuyo en parte a la situación, aunque todos ellos volvieron hace días al trabajo.

La debilidad del empleo fue resaltada por la revisión de las estadísticas del mercado laboral en junio y julio. En conjunto, esas estadísticas fueron reducidas para mostrar 58.000 empleos menos de los anunciados, todos ellos en el sector gubernamental.

El promedio semanal laboral también bajó y los ingresos por hora se contrajeron en tres centavos a 23,09 dólares.

El débil crecimiento laboral, la reducción de la calidad crediticia de Estados Unidos por la agencia de calificación de riesgos a principios de agosto y las ventas masivas en Wall Street seguramente desanimaron la contratación de personal.

Ante la nula creación de empleo y el atascamiento de los salarios los consumidores no verán crecer su poder adquisitivo. El gasto consumidor constituye el 70% de la actividad económica en Estados Unidos.

"El estancamiento en la creación de empleo en Estados Unidos es un mal indicio", dijo el economista Paul Ashworth, de la firma Capital Economics. "La impresión general es que si la economía estadounidense no comienza a contraerse nuevamente, cualquier expansión será muy, muy modesta y será a todas luces inadecuada para reducir el persistente elevado desempleo".

La economía necesita crear unos 250.000 puestos de trabajo mensuales para reducir el índice de desocupados, que ha permanecido por encima del 9% en todos menos dos meses desde mayo del 2009.

En agosto, el sector privado agregó 17.000 empleos, la menor cuantía desde febrero del 2010, frente a 156.000 en julio y 75.000 en junio.

La economía creció a un ritmo anual del 0,7% en el primer semestre, la peor actuación desde que concluyó oficialmente la recesión en el 2009.