La economía brasileña creció 0,8% en el segundo trimestre del año comparado con el primero, una señal de desaceleración en el país más grande de América Latina, informó el viernes el organismo oficial de estadística.

La expansión de la economía fue de 3,1% cuando se compara el segundo trimestre con el mismo período de 2010, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Ibge).

En el primer trimestre de 2011, la economía había crecido 1,3% comparado con el período inmediatamente anterior y 4,2% en comparación con el mismo período de 2010, de acuerdo con el Ibge.

"El resultado de este trimestre muestra una desaceleración de la economía brasileña como resultado de varias medidas tomadas por el gobierno desde final de 2010 para enfriar el consumo y desacelerar la economía de un modo general", dijo a periodistas el ministro de Hacienda, Guido Mantega.

El gobierno adoptó desde comienzos del año una serie de medidas para contener la economía, incluyendo un corte de 30.000 millones de dólares en el presupuesto de 2011 para reducir la expansión del Producto Interno Bruto (PIB), que cerró 2010 en 7,5%, considerado excesivamente alto por generar riesgos de inflación.

Al mismo tiempo, el Banco Central realizó en lo que va del año tres aumentos en la tasa referencial de interés Selic, que llegó a 12,5% anual, en un esfuerzo por enfriar la economía para contener presiones inflacionarias. Esta semana bajó la tasa a 12% al considerar que el peligro de inflación se redujo en un escenario de crisis financiera global.

Con ello, el gobierno proyectó un crecimiento acumulado de 4,5% para este año, aunque Mantega admitió que podría bajar a 4% por el impacto de la crisis internacional, que tiene a las economías desarrolladas de Estados Unidos, Europa y Japón en peligro de recesión.

El ministro anticipó que el crecimiento continuará lento en el tercer trimestre y volverá a acelerar en el último trimestre, "para completar un crecimiento cercano a 4% en 2011".

Señaló que las turbulencias internacionales tuvieron algún impacto en la desaceleración económica, especialmente por la pérdida de mercado para las exportaciones brasileñas.

Citó el hecho de que en el trimestre analizado las exportaciones crecieron 2,3% mientras que las importaciones aumentaron 6,1%, con lo que una parte de la expansión económica brasileña fue transferida al exterior.

No obstante, aseguró que el país está en condiciones de resistir la crisis global sin decrecimiento económico y que Brasil posee "un arsenal de medidas monetarias y fiscales" que podrán ser adoptadas si fuera necesario dinamizar la economía.

Entre los sectores económicos, el de servicios fue el más dinámico en el segundo semestre, con un crecimiento de 0,8%, seguido por la industria con 0,2%, mientras que la agricultura se contrajo 0,1%.

La inversión planeada también aumentó 1,7%, muy por encima del crecimiento en el período, mientras que el consumo del gobierno se expandió 1,2% y el consumo de las familias subió 1%.

El PIB brasileño alcanzó 1,02 billones de dólares, según el Ibge.