Un grupo de dominicanos, que en agosto ofrendó sus cabelleras para pedir a Dios por la salud del presidente venezolano Hugo Chávez, anunció el viernes que ahora quemarán sus cabellos en una ceremonia religiosa.

"Dios nos reveló que el presidente Chávez representa el proceso de construcción de un mundo nuevo, más justo", dijo Rafael Guillén, líder de la organización cristiana ecuménica "Paz Dominicana".

Guillén, de 41 años, y otros nueve dominicanos, entre ellos una mujer, se raparon el pasado 18 de agosto frente a la embajada de Venezuela en Santo Domingo. Ahora anunciaron que el próximo 5 de septiembre quemarán sus cabelleras durante una misa en el Santo Cerro, 130 kilómetros al norte de la capital.

Los integrantes del grupo fueron recibidos el viernes nuevamente por el embajador venezolano, Alfredo Murga, quien destacó su "acto de fe en Dios y de fe en el presidente Chávez".

Guillén explicó que eligieron el Santo Cerro para reanudar sus votos "por su gran valor simbólico", pues como sede del santuario de Nuestra Señora de las Mercedes es uno de los dos principales puntos de peregrinaje de República Dominicana.

Aunque no han fijado cuánto tiempo continuarán sin cabello, Guillén adelantó que mantendrán afeitadas sus cabezas hasta que mejore la salud de Chávez, quien durante el último mes perdió el cabello debido a que se ha sometido a quimioterapia para tratar un cáncer.

Chávez, de 57 años, se sometió esta semana en el hospital militar de Caracas a un tercer ciclo de quimioterapia, luego de que recibió otras dos sesiones en Cuba, donde el 20 junio fue operado para extirparle un tumor en la zona pélvica.

Sólo dos días después de raparse, Guillén y cinco de sus compañeros, que nunca habían tenido contacto previo con Chávez, viajaron el 20 de agosto a Venezuela por invitación del gobierno de ese país para entrevistarse con el jefe de Estado.

"Fue un experiencia espiritual, vimos que Chávez es un hijo de Dios que está dirigiendo un pueblo", comentó Leidy Jiménez, de 26 años, la única mujer del grupo y quien sacrificó la larga melena que nunca en su vida había cortado al ras.

Durante su estancia en Venezuela, Guillén, Jiménez y sus compañeros asistieron con Chávez a una multitudinaria ceremonia en la que cientos de venezolanos oraron por la salud del mandatario y una decena de ellos también se afeitó la cabeza para emular la acción de los dominicanos.

El gesto realizado por los 10 dominicanos "es el primer paso para despertar un sentimiento de solidaridad continental" hacia Chávez y hacia su revolución bolivariana, comentó el embajador Alfredo Murga.