Un año después de que la ciudad de Dallas hablaba de que los Cowboys podrían jugar el Super Bowl en su propio estadio, es difícil decir qué se puede esperar de ellos en esta temporada.

Seguro que no estarán tan mal como en su inicio de 1-7 la campaña anterior. Y probablemente no estarán tan bien como cuando fueron campeones de la división un año antes con marca de 11-5.

Aquí está la parte realmente confusa: el plantel no ha cambiado mucho. Algunos veteranos se han marchado, pero no ha habido nada de arribos espectaculares de los que uno esperaría de parte del propietario del equipo Jerry Jones.

Los cambios más notables son de la gente a cargo del equipo, el entrenador en jefe Jason Garrett y el nuevo coordinador defensivo Rob Ryan.

Garrett se convirtió en entrenador interino a la mitad de la temporada anterior y de inmediato enderezó las cosas. El equipo tuvo marca de 5-3 el resto de la campaña a pesar de que los quarterback suplentes Jon Kitna y Stephen McGee se hicieron cargo de todas las jugadas.

A Jones le gustó lo que vio como para mantener a Garrett, y el graduado de la Universidad de Princeton fue lo suficientemente listo como para asegurarse de que todo se hiciera a su manera. Su cambio en la mentalidad del equipo ha continuado por distintas vías, como hacer que un grupo de veteranos gruñones vieran un letrero con la frase en latín "Carpe Diem" ("Aprovecha el día") cada vez que caminaran rumbo al campo de prácticas.

"Nosotros siempre hablamos de la importancia de ser grandes cada día", enfatizó Garrett. "Puedes tener el mismo grupo de entrenadores y jugadores y el equipo cambia de un año a otro, y tienes que desarrollar esa química y todo va relacionado con armar al equipo. Si hubiéramos ganado el Super Bowl la temporada pasada estaríamos predicando de la misma manera".

Suena demasiado bonito, ¿cierto? Ahí es donde entra Ryan.

El hijo del grandilocuente Buddy (arquitecto de la defensa de los Chicago Bears de 1985) y hermano mellizo del audaz Rex (el coach de los Jets), Ryan pudiera ser descrito como el lado opuesto de Garrett. Basta con verle su larga y plateada cabellera, o escuchar lo que dice sobre los Eagles: "No sé si somos el equipo ganador de la fanfarria. Eso podría ir para alguien más, pero vamos a patearles el (trasero) cuando juguemos contra ellos".

El especialista en presionar al pasador, DeMarcus Ware, no estaba seguro si Ryan era un coach o "un motociclista de Harley-Davidson". Pero al igual que el resto de los defensores, quedó enamorado del estilo y del plan de juego de Ryan.

Ryan tiene a Ware (15,5 capturas del mariscal en 2010) para construir su defensa alrededor de él, luego de que el linebacker lideró la NFL en capturas dos de las pasadas tres campañas. El problema es en la defensa secundaria, desastrosa la temporada anterior, especialmente en la posición de safety.

El ataque es casi el mismo que Garrett ha estado dirigiendo desde que fue nombrado el coordinador ofensivo en 2007. Tony Romo está de vuelta tras una fractura de clavícula que le puso fin a su temporada 2010 en octubre y el wide receiver Dez Bryant ya ha dejado atrás tanto su lesión de tobillo como su drama de pretemporada por llevarse unas joyas sin pagarlas.

Bryant iniciará del lado opuesto de Miles Austin (1.041 yardas, 7 touchdowns) y a un costado del tight end Jason Witten (94 recepciones, 1.002 yardas, 9 TD), para darle a Dallas un potente juego por pase, mientras que Felix Jones es el running back titular ya sin la sombra de Marion Barber.

La gran pregunta del lado ofensivo está en la línea, una condición para que Romo, ya con 31 años de edad, no sea maltratado otra vez. El quarterback descendiente de mexicanos sólo jugó seis partidos y tiene la mira puesta en superar los 36 pases de touchdown que lanzó en 2007 y las 4.483 yardas de 2009.

En esa línea ofensiva habrá dos nuevos abridores, incluyendo al jugador de sólo 20 años de edad Tyron Smith. Desarrollar a jóvenes linieros es algo que este equipo se ha negado a hacer por mucho tiempo. Eso podría ser simbólico de lo que se trata esta temporada: prepararse para el futuro.

La mayoría de las predicciones tienen a los Cowboys — quienes debutarán en el primer domingo por la noche visitando a los Jets — con marca de 8-8. Pero dependiendo de cómo vaya la transición bajo Garrett eso podría no ser tan malo.

"Hay veces cuando tienes tus altas y tus bajas; creo que hemos tenido eso", reconoció Ware. "Así que ahora estamos a la mitad, y estamos escalando".