Los Chiefs de Kansas City tuvieron un progreso significativo en el segundo año del régimen de Scott Pioli y Todd Haley. Una franquicia hundida en el montón, que sólo ganó dos juegos dos años atrás, salió de la nada para finalizar con 10-6, ganar el Oeste de la Conferencia Americana y alcanzar los playoffs por primera vez desde 2006.

Esa clase de mejoría podría ser difícil de igualar esta temporada.

Los Chiefs enfrentan un calendario mucho más complicado después de su gran año, uno de los efectos desagradables del éxito. Visitarán Indianápolis a inicios de octubre, irán a Nueva Inglaterra al final de noviembre, se medirán con los Steelers de Pittsburgh a la semana siguiente y luego encararán un diciembre estremecedor, que incluye un viaje a la casa de los Jets de Nueva York y un juego en contra de los campeones del Super Bowl, los Packers de Green Bay.

Buena suerte con eso, muchachos.

"Cada año es diferente. No vamos a conseguir nada por lo que hicimos en el pasado", asumió Haley, quien se siente cada vez más cómodo en su tercer año como entrenador en jefe. "Este es un año nuevo, va a presentar nuevos retos, obstáculos, distracciones y ese tipo de cosas que pueden hacer retroceder a tu equipo, y tenemos que tomar todos esos desafíos de frente".

Una de las distracciones tempraneras ha sido el reporte de un altercado en el vestidor entre la selección de primera ronda del draft, Jonathan Baldwin, y el running back veterano Thomas Jones, que dejó a quien se espera que sea el wide receiver número dos de los Chiefs con su mano derecha vendada a tres semanas de iniciadas las prácticas.

Haley se ha negado a discutir la situación llamándola un "asunto interno", pero la lesión parece ser tan seria que Baldwin pudiera terminar perdiéndose el resto de la pretemporada.

Esto priva al quarterback Matt Cassel de construir una relación más estrecha en el campo con uno de sus objetivos clave que no sea Dwayne Bowe. Después de todo, Cassel puede ser la mayor razón por la que los Chiefs experimentaron tanto éxito la campaña anterior. Lanzó para 3.116 yardas y 25 touchdowns, a cambio de sólo siete pases interceptados, convirtiéndose en uno de los mejores quarterbacks de la AFC y ganando su primer viaje al Pro Bowl.

"Tener otro año en el mismo sistema, llegas y trabajas duro cada día, estoy muy familiarizado en este momento con el núcleo de jugadores que tenemos", dijo Cassel. "Ahora sólo se trata de hacer progresos y mejorar yo mismo tanto como pueda".

La línea ofensiva, responsable de proteger a Cassel, tiene muchas interrogantes.

A Brian Waters, sin duda el mejor del equipo en protección de pase, lo dejaron marcharse. Se proyecta que Jon Asamoah logre un puesto como titular junto con los veteranos Casey Wiegmann, Ryan Lilja, el ascendente Branden Albert y cualquiera de Barry Richardson, Ryan O'Callaghan o el tackle recién firmado Jared Gaither.

Jamaal Charles forma con Jones un dúo dinámico de corredores. El año pasado se combinaron para acumular 2.363 yardas por carrera y 11 touchdowns. El fullback Le'Ron McClain, ex All-Pro, y el polifacético Dexter McCluster, les dan aún más opciones.

"Cada día ha sido intenso en las prácticas", presumió Jones. "Los chicos van a 100 millas por hora".

Eso también aplica para la defensa.

El safety Eric Berry emergió en la secundaria y los Chiefs fueron capaces de convencer al cornerback Brandon Carr de firmar su oferta como agente libre. Ellos, con Brandon Flowers y el free safety Kendrick Lewis, conforman una defensa contra el pase que ha mejorado con cada temporada.

Aunque los Chiefs no fueron demasiado activos en la agencia libre, causaron revuelo al renovar por cinco años y 60 millones de dólares a su mejor hombre para presionar a los quarterback, Tamba Hali, un linebacker nativo de Liberia que tuvo 14,5 capturas el año pasado. Hali es complementado en los linebackers por Derrick Johnson, líder en tacleadas la temporada pasada con 122.

En la frontal es donde están las verdaderas dudas.

Se espera que Tyson Jackson, la tercera selección global del draft de 2008, finalmente esté a la altura de las expectativas. Glenn Dorsey ha acaparado el puesto en el otro defensive end, en tanto que el ex tackle de los Ravens, Kelly Gregg, fue firmado para taponear el centro de una defensiva que sufrió para frenar la carrera en 2010.

"Si queremos llegar a donde pretendemos", dijo Haley, "que es ser un equipo grande que juegue en partidos más importantes que los que jugamos el año pasado, y tener la oportunidad de hacerlo por muchos años, como digo, tenemos que manejar todo lo que nos venga este año y continuar mejorando".