Tal vez esta será la temporada en que los Chargers de San Diego dejen de ser un enigma.

Los Chargers tuvieron un aleccionador golpe de realidad el año pasado, cuando un número tortuoso de pérdidas de balón y errores garrafales de los equipos especiales, combinado con agitación fuera del campo, contribuyeron a otro inicio lento con el coach Norv Turner.

Ni siquiera el genio de Philip Rivers pudo darles otro diciembre feliz y los Chargers fueron eliminados de la contienda por la postemporada restando una semana en la campaña regular. Tanto talento y ellos sentados en casa en enero.

"Definitivamente no ir a los playoffs después de cuatro años consecutivos y cinco de los últimos seis fue una sacudida. Fue humillante", dijo el safety Eric Weddle. "No vamos a permitir que suceda otra vez".

La temporada entera pareció resumirse cuando en la banca Turner volteó hacia el entonces coordinador defensivo Ron Rivera y le preguntó, "¿qué pasó?", luego que Jerome Simpson superó al desprevenido cornerback Antoine Cason para atrapar un pase de 59 yardas de touchdown. Los modestos Bengals se encaminaron a una victoria de 34-20 que terminó con las aspiraciones de los Chargers.

Turner sigue dividiendo la opinión de los fanáticos de San Diego, aunque una incursión profunda en los playoffs podría hacer que sus detractores cambien de parecer.

A pesar del apoyo de la gerencia para el entrenador, el declive de los Chargers es alarmante. Pasaron de alcanzar la final de la AFC tras la temporada 2007 — la primera de Turner — a ganar un partido de playoffs en 2008, ninguno en 2009 y a ni siquiera clasificarse el año pasado.

La temporada pasada los Chargers iniciaron con marca de 2-5 y nunca asumieron el liderato en el Oeste de la Conferencia Americana. Fueron barridos por su archirrival, los Raiders, que anotaron nueve puntos con dos punts bloqueados en Oakland y luego maltrataron a los Chargers en diciembre en su visita al Qualcomm Stadium.

Así, mientras crece la especulación de que eventualmente se mudarán a Los Angeles, los Chargers están determinados a no atascarse en septiembre y octubre, como ha ocurrido regularmente en la era Turner.

"Simplemente no entregar el balón", apuntó Rivers, quien en algún momento del año pasado iba en ritmo de superar la marca de Dan Marino de más yardas por pase en una temporada (5.084), aunque finalizó con 4.710, la décima mejor cifra en la historia de la NFL.

"Revisas el año pasado y no sé cuántos balones perdimos en esas primeras ocho semanas, pero casi fueron más de los que tuvimos en toda la temporada previa cuando ganamos 13 juegos. No perdamos la pelota y tendremos un arranque rápido", dijo.

Los Chargers sufrieron siete pases interceptados y soltaron 12 veces el balón en sus primeros ocho partidos. Al final les robaron un total de 13 pases e incurrieron en 16 fumbles.

"Las experiencias que tuvieron nuestros muchachos el año pasado les ayudarán a manejar esas situaciones mucho mejor", confió Turner. "Ya las manejamos mucho mejor en la segunda mitad de la temporada anterior, así que esperemos dar el siguiente paso".

Si el estelar tight end Antonio Gates se recupera de una lesión del pie derecho, entonces Rivers tendrá completo a su grupo de receptores desde el comienzo. El wide receiver Vincent Jackson regresa luego de perderse los primeros 10 juegos del año pasado por una amarga disputa contractual y su compañero de 1,95 metros, Malcom Floyd, retorna tras probar la agencia libre.

San Diego, por otra parte, busca que el running back Ryan Mathews emerja tras una campaña irregular como novato y provea una combinación 1-2 con Mike Tolbert.

Los Chargers tuvieron la defensiva número uno de la NFL al admitir 271,6 yardas por encuentro, pero esa fue una estadística vacía debido a todo lo que concedieron con las pifias de sus equipos especiales y las entregas de balón. También lideraron la liga en permitir devoluciones de patada a la zona final, lo cual le costó el trabajo al entrenador de equipos especiales, Steve Crosby.Chiefs y Raiders concluyeron 1-2 en ataque por carrera de la NFL, lo cual llevó a los Chargers a reformular su defensiva con la firma de dos veteranos, el linebacker Takeo Spikes y el safety Bob Sanders. Y también seleccionaron con su primer turno del draft al end Corey Liuget.

Rivera, contratado por los Panthers de Carolina como entrenador, fue reemplazado por Greg Manusky.

Weddle aseguró que los Chargers han dejado a un lado sus egos y disfrutan la carencia de distracciones fuera del campo. "Estamos emocionados por venir a trabajar todos los días e intentar ser mejores para llegar a la altura que creemos que podemos estar", dijo.

¿Y eso significa?

"Campeones del Super Bowl", contestó.