Al menos 12 personas han muerto hoy a manos de las fuerzas de seguridad sirias y los "shabiha" (fuerzas irregulares) en un nuevo viernes de represión sangrienta de las protestas contra el régimen del presidente sirio, Bachar al Asad.

Según informó a Efe Hozam Ibrahim, portavoz de los Comités de Coordinación Local, las víctimas se registraron en Homs (centro), Deir al Zur (noreste), Rif Damasco, Hamuriya y Arbin (junto a la capital).

En la provincia de Rif Damasco el seguimiento de las protestas está siendo especialmente masivo, explicó Ibrahim, quien agregó que se están oyendo ráfagas de disparos en esa provincia, además de en Deir al Zur y Homs.

Un testigo presencial, identificado como Yusef, explicó a Efe por teléfono que las fuerzas de seguridad dispersaron a balazos una manifestación en la ciudad de Rastan, en la provincia de Homs (centro).

"Volveremos a manifestarnos tras el rezo del atardecer", aseguró Yusef, quien dijo que la multitud coreaba consignas como "el pueblo quiere ejecutar al presidente" o "el pueblo quiere la caída del régimen", en la jornada que ha sido bautizada como el "Viernes de antes la muerte que la humillación".

Yusef denunció que las fuerzas leales a Al Asad están "torturando a los detenidos hasta la muerte y perpetrando crímenes inimaginables", por lo que pidió la intervención de la comunidad internacional a través, para empezar, de un bloqueo aéreo.

Mientras, en Deir al Zur (noreste), uno de los principales bastiones de la disidencia, han salido manifestaciones en varios barrios de la ciudad pese a las grandes medidas de seguridad, según explicó por teléfono a Efe Sahib, un activista de la oposición que se encuentra en esa localidad.

"Las fuerzas de seguridad y los 'shabiha' están cercando las mezquitas para evitar las manifestaciones", señaló Sahib, quien especificó que, hasta el momento, al menos cinco personas ya han sido detenidas.

Las televisiones árabes muestran en directo imágenes de grandes concentraciones en algunas de las principales ciudades rebeldes, que han vuelto a salir a la calle tras la oración del mediodía, la más importante de la semana.

Para tratar de impedir las protestas, las autoridades han cortado la comunicación por telefonía móvil en algunas localidades de Homs.

El bloqueo que mantiene Siria para el libre acceso de la prensa internacional al país hace que resulte imposible verificar de forma independiente los datos proporcionados por los opositores.